lunes, 6 de marzo de 2023

Los Limites del perdón

 Resumen del libro



En este libro nos habla de la miserable vida que tenía nuestro protagonista llamado Simón y sus amigos Josek y Arthur por el simple hecho de ser judíos. La historia comienza en un día donde algunos judíos salieron del campo de concentración para llevarlos a un lugar que ellos no sabian.Simón se dio cuenta de como los algunos transeuntes los miraban con desprecio al final de una calle vio un cementerio que le llamo la atención debido a que alli estaban enterrado los nazis y lo más peculiar era el girasol que tenian que según el protagonista le acercaba al mundo exterior. Cuando llegaron al lugar Simón se dio cuenta que era el Instituto Tecnológico donde él había estudiado pero en esos momentos era un hospital, a continuación cuando estaban el patio del “colegio” una enfermera se acercó a Simón y lo llevo con ella a una sala donde se encontraba un herido llamado Karl que estaba completamente vendado menos la nariz, orejas y boca. Resulta que este herido era un nazi más que empezo a contarle historias sobre la guerra y la causa de porque estaba asi que fue por la explosión de un obus que le destrozo la cara completamente y lo dejo inconsciente. El motivo por el cual el protagonista estaba allí era porque el herido antes de morir necesitaba mostrar su arrepentimiento hacia los judios y que ellos le perdonaran, al terminar las historias el judío volvio con el grupo y se dirigieron de nuevo hacia el campo de concentración donde le conto todo a sus amigos. Al día siguiente cuando volvió al hospital la enfermera lo vuelve a llevar a un almacén donde le entregó las procedencias del herido a causa de su muerte pero él se negó a cogerlas y se marchó. A los pocos días murieron sus amigos y se quedó solo, con el paso del tiempo el ejército rojo avanzó entonces los nazis tuvieron que moverse y Simón pasó por muchos campos de concentración hasta que terminó en Mauthausen allí compartió litera con Bolek un polaco que quería ser sacerdote, entonces a Bolek le volvió a contar la historia y como él actuó pero al contrario que sus amigos él le dio la razón. Cuando al final le dieron la libertad Simón se fue con sus familiares pero un día vio un girasol y se volvió a acordar de ese herido. Simón se acordaba de donde vivía la familia de Karl (porque lo ponía en sus procedencias) entonces un día puso marcha para hablar con la familia, tras un largo camino llegó y le abrió la puerta una anciana viuda que era la madre de Karl y el joven empezó a contarle la historia pero sin que la madre se sintiera decepcionada así que modifico algunas cosas.










Opinión (Yossi Klein Halevi)


Con respecto al texto de este judío yo al nazi herido no lo perdonaría ya que puede estar todo lo arrepentido que tu quieras pero el daño ya lo ha echo y esas personas inocentes ya habian muerto yo practicamente me pongo en el lugar de la madre a la cual se le ha muerto el hijo por las manos de esa persona y yo no podría perdonar eso además que si yo fuera Simón yo no sería nadie para perdonar un hecho que ami no me ha realizado, por otra parte estoy de acuerdo con Yossi ya que yo si hubiera modificado la realidad para que esa pobre madre que lo había perdido todo no sufriera más de lo que lo había echo y pudiera morir con una conciencia más tranquila.


 

Resumen del libro

En el libro “Los límites del perdón” encontramos la historia de Simón, un joven que narra la época de su vida transcurrida en la guerra como judío, bajo el mandato y la orden de nazis alemanes en el campo de concentración de Lemberg. Allí, según el protagonista, estaban sometidos a unas pésimas condiciones de vida, mal alimentados, forzados, maltratados y viviendo una pesadilla que concluyentemente resultó ser traumática.

Simón, al principio, nombra a dos compañeros, los más cercanos, que le acompañarán durante todo el camino, aunque no como le gustaría debido a la separación por grupos para realizar los trabajos. Ellos son Arthur, un judío que tenía más que asimilada la muerte lenta, dolorosa e injusta en cualquier momento, y Josek, que llegó el último y del cuál Simón admira su sensible y profunda religiosidad; su fe como judío ante consecutivas fatalidades. Además, también se cuestiona a Dios pues, ¿cómo era posible que se crease de la misma materia a un asesino y a un inocente destinado a la esclavitud del anterior? De este se dice que “estaba de permiso” y por ello los abandonó, por ello mismo algunos reclaman en ciertas ocasiones su ansioso regreso.

En una de las forzadas ocasiones a las que fueron sometidos, los llevaron hacia un lugar nuevo, donde deberían trabajar. Durante el trayecto no supieron cuál era el destino, lo intuían, Sin embargo, a Simón le llamó la atención un cementerio donde estaban enterrados los alemanes y en cuyas tumbas había plantado un girasol como símbolo de comunicación con el exterior, mediante la luz del sol. Además, el protagonista disfrutó de una lluvia de recuerdos a la época de su adolescencia, pues él mismo había vivido allí antes de los cambios que conllevó la guerra en la ciudad. Conocía las calles, los edificios, el barrio; y llegaron al Instituto Tecnológico. Él mismo estudio allí. Sin embargo, ahora no era más que un trágico “Hospital de la Reserva” encabezado por oficiales de las SS.

En el cargo, dentro del campo de concentración, además de los alemanes, también estaban los polacos y ucranianos, considerados seres superiores. Mientras, los judíos no dejaban de ser infrahumanos. A continuación, aparecen los askaris, soldados o apoyo ruso a disposición de los alemanes con algo más de derecho por mantener buena relación con los Kapos, capitanes del campo.

Toda la historia se desarrolla en un día donde Simón mientras trabajaba con su grupo en el hospital de manera sumisa, y es seleccionado sutilmente por una enfermera de allí supuestamente para comer algo a escondidas. Al protagonista, todo, incluso las formas, le había parecido extraño y espantadizo. Llegó a una habitación de un enfermo aparentemente vigilada por dicha enfermera, y tras el enfermo agradecer su peligrosa ausencia ante los soldados, Karl Seild (el enfermo) le pide entre vida y muerte que escuche su historia.

Karl era un alemán, de familia católica y brillante historial académico que a temprana edad decide sin el apoyo de sus padres (aunque su madre lo llegó a comprender con el tiempo) ingresar en las Fuerzas Hitlerianas para luego ser soldado de los SS. Este, atacó la casa de unos judíos, la incendió y disparó desarmando y asesinando a una familia que pretendía huir, con un niño pequeño que hizo al judío recordar a Eli, un adorable niño judío del campo de concentración de los muchos que murieron en cámaras de gas. Esto marca un terrible antes y después en su historia como soldado. En otro de los ataques, en la ciudad de Crimea, Karl recuerda la anterior traumática situación, y acaba inconsciente por la explosión de un obús cercano. Al despertar, estaba inválido, a penas podía comunicarse, en estado grave y a punto de morir.

El incómodo encuentro entre el judío esclavizado y un soldado alemán en peligro de muerte tan solo tenía el propósito de conseguir la muerte, de cualquier manera, pero en paz del alemán. Karl, se sentía culpable por su vida como asesino y deseaba hacerle ver a un judío, cualquiera, su gran arrepentimiento por lo causado. Intentaba y pretendía sentirse perdonado. Sin embargo, Simón sin entender nada durante el largo, confuso y difícil discurso, dio media vuelta y se fue sin decir respuesta.

Al llegar al campo de concentración, Simón dudo si contarles a sus compañeros lo vivido por las juzgadas respuestas que este podría obtener al cargar con el peso y nombre de toda una población judía resentida. Lo hizo y lo apoyaron, por no haberlo perdonado. En realidad, nunca dio una verdadera respuesta clara, y vivió atormentado con esa duda el resto de su vida.

Al cabo de unos años, los más cercanos, el único apoyo quizás allí dentro, todos murieron. Sin embargo, conoce al que ya debía ser sacerdote cristiano, Bolek. Simón no duda en consultarle y acabar con las dudas; ¿lo hizo bien entonces? Bolek, le dijo lo contrario, pues debía haberlo perdonado después de mostrar su arrepentimiento y dejarlo ir en paz.

Al final de la historia, ya liberados los supervivientes, “acabada” la tortura y hundido en la confusión, decide investigar a Karl. Se dedicó a seguir la pista de su vida, si todo lo que le contó era verdad, si había merecido la pena tanto silencio, su familia; incluida su casa porque lo resolvió con ayuda de la madre del mismo ya difunto alemán. Entre llantos, reflexión y mucha espontaneidad engaña a la madre, y decide conservarle los pensamientos a una madre frustrada que siempre pensó que su hijo hacía el bien.  

Con el paso del tiempo, esta duda llega a ser tan dolorosa que acaba cuestionándonosla a nosotros mismos; ¿hubieras perdonado tú?

Opinión de El Dalai Lama

Este autor defiende el perdón. Él perdonaría porque seria beneficioso para todos de cara al futuro, para no repetir ciertos mismos crímenes. Sin embargo, destaca que esto no signifique olvidar lo sucedido. Por ello mismo, no hay excusa para no dejar ir en paz.

Crítica a El Dalai Lama

No entiendo, suena egoísta que para aprender de la guerra y que no sucedan dichas tragedias haya que pasar una y acabar con la vida de tantas personas. Me resulta, desde mi punto de vista, un argumento conformista y poco convincente por la experiencia que hemos tenido la humanidad. Está el claro ejemplo de la Primera Guerra Mundial, donde seguidamente hoy le damos nombre y contamos acontecimientos a una segunda entre otras. Por ello, no comparto su opinión, pues nadie asegura que cuando ocurra una desgracia, nunca más volverá a ocurrir. Incluso a veces, no depende de nosotros.

Mi opinión

En mi caso, tampoco perdonaría. Aunque le daría las mismas vueltas que dio Simón, nunca podré hablar en nombre y representación de toda una población, conociendo las existentes y diversas opiniones posibles. Además, no sería capaz de comprender el arrepentimiento de una persona que ha necesitado sentirlo cercano para darse cuenta del mal que estaba haciendo, cuando nunca antes paró a pensar la locura que hacía. No merecía ir en paz, merecía pagar el eterno sufrimiento que causó. El perdón tiene límites.


MARTA MANTILLA PÉREZ - 1º BACHILLERATO B

domingo, 5 de marzo de 2023

LIMITES DEL PERDÓN-ANA FERNÁNDEZ

 LOS LIMITES DEL PERDÓN 

Wiesenthal era un joven arquitecto que había sido victima del antisemitismo. Hablaba de muchas de sus anécdotas y presentaba a sus amigos en el campo de concentración. Josek era un joven judío y religioso  que acababa de llegar al campo y Arthur era un viejo amigo. Contaba lo mal se trataba a polacos y a ucranianos. Los Askaris eran soldados que los esperaban en la puerta del campo de concentración para llevar a los judíos a hacer los trabajos fuera de los barracones.

 En el este era donde estaba el frente de batalla; ellos se dirigían a Lemberg a su antiguo instituto, El Instituto Tecnológico,  que se había convertido en un hospital militar. Al llegar allí una enfermera lo paró y le pidió que lo siguiera, lo llevó arriba, allí se encontraban los despachos de los antiguos decanos del instituto. Se dirigió a una habitación y más tarde llevó al judío, allí se encontraba un un exsoldado de la SS muy herido llamado Karl. Él le empezó a contar todos los crímenes de guerra que había cometido, se marchó cuando el soldado le pidió que le perdonara lo que había hecho. 

Ya de vuelta al barracón  encontró a los amigos y se moría por contarles lo que había sucedido, pero después de ver a 5  hombre que se dirigían a la Tubería pensó eso de contárselo. Se lo contó a los amigos y ellos estaban contentos con su decisión.

A la mañana siguiente él debía de volver al hospital entonces le pidió a Josek que fuera por él pero eso no fue posible. Al llegar al hospital la enfermera volvió a el y le pidió que le volviera a acompañar, pero ahora no lo llevaba a la habitación si no a un almacén y le pidió que esperara un momento, le contó que el soldado había fallecido es misma noche, le dejaba sus pertenencias excepto un reloj que era para su madre. 

El arquitecto después de estos sucesos nos habla de que sus dos amigos acabaron muriendo, llegó un nuevo compañero llamado Bolek un jóven polaco que le recordaba mucho a Josek. Acabada la guerra, en 1946 viajó con su esposa y sus amigos  a Linz y al mirar con unos prismáticos el paisaje encontró un girasol, estaba palido, le recordó a los tiempos tan duros que había pasado. 

Fué a preguntar donde se encontraría la casa de la madre del soldado, parte de la ciudad donde ella vivía había sido destruida por bombas alemanas. Al llegar a la puerta le abrió la pobre viuda, ella no sabía nada de que su hijo había sido uno de los soldados que había formado parte del mayor número de crimenes de guerra ni tampoco iba a creerse que lo había hecho. 

¿ Cómo fué capaz de escuchar al soldado? Es una pregunta que creo que hay que vivir para saber como reaccionarias porque hay que tener muchísmo valor para hacerlo.

LARENCE L. LANGER 

Dice que un holocausto es imperdonable, que el soldado podía haber hecho muchas otras cosas antes de haber matado a tantas personas y que nadie puede coorroborar si el testimonio ha sido de verdad ya que Wiesenthal solo escuchaba.

MI OPINIÓN

Imperdonable es, pero esos soldados son sometidos a unas órdenes dadas por unos superiores y son obligados a cumplirlas, que en un momento dado el hombre se haya arrepentido por el dolor que está sufriendo yo lo veo más que normal porque somos personas y todos nos arrepentimos de algunos actos que cometemos y haciendo frente a la opinión de Larence porqué iba a ser mentira ese testimónio son palabras y las palabras se las lleva el viento el arrepentimiento se demustra con hechos pero es soldado ya poco podía hacer por eso yo creo que hay que tener lo que hay que tener para que después de contarle todo lo que le contó le diriera perdón, fué o sería un cobarde pero ha muerto habiendo pedido perdón.

LOS LÍMITES DEL PERDÓN - ÁNGELA PULIDO SARABIA

 Para empezar este libro trata sobre un joven llamado Simón, él cuál esta en un campo de concentración pasándolo mal ya que no es posible ver a sus familiares, los tratos allí son penosos y de malas condiciones, ya que conviven unos 150 hombres en una habitación con literas muy reducidas y pequeñas. En aquel cuarto había personas las cuales hacían diferentes grupos para hablar entre ellos, aquel muchacho tenia dos amigos, Joserk que era una gran persona y bastante religiosa, también destacaba en los demás ya que era muy inteligente, el otro, Arthur, se conocían desde muy pequeños debido a que trabajaron juntos.

 Al principio Simón, trabajaba en la construcción de las vías de los ferrocarriles. Los judíos sabían perfectamente que en cualquier momento podían ser asesinados por los alemanes pero no sabían cuando. Un día los alemanes de la SS llamaron al joven y a varias personas más para que les acompañara. Simón empezó a trabajar en un hospital militar ya que era un prisionero; y allí una enfermedad, le es llevado hasta el soldado nazi que estaba desangrándose.

Aquel soldado se arrepentía de los malos tratos que tuvieron con los judíos, ya que casi los llegan a exterminar, también mataron a bastantes judíos en las cámaras de gas, cuando le decían que se montaran en el tren que iban a ir a ducharse y a ser libres de una vez por todas y poder salir de aquél infierno; y lo que hacían era meter a muchas personas juntas desnudas en una habitación.  

Simón ayudó a Karl estando sentado al lado de él para que no le pasara nada y dándole la mano escuchando todo lo que dice y apoyándolo. Al final,Simón abandona la habitación. Y al cabo del tiempo, fue a visitar a la madre de Karl que tomó la decisión de no matar a la pobre anciana. Esto podría ser una respuesta de la gran duda final ¿perdono al soldado nazi?



Matthew Fox:

Opina que Simón hizo todo correctamente sin cometer ningún fallo, ya que piensa que Karl no debería haber escuchado que le perdonaba, debido a que un judío no debería de hablar por todos ellos y menos antes un nazi que ha matado a miles de ellos y ha arruinado sus vidas.

Piensa que Simón hizo bien en regalarle su silencio y su compasión al quedarse a escuchar su historia y su disculpa, pero nada más.



Estoy de acuerdo con nuestro protagonista, Simón y yo tampoco hubiera aceptado el perdón de Karl porque todo lo que hizo ya estaba ocurrido y nada se podría cambiar, debería haber pensado las consecuencias que tendría sus actos antes de hacerlos.

Los Límites del perdón-Manuela Gómez Ballesta

 Esta historia tiene lugar en el campo de concentración de Lemberg, en el cual había un hombre llamado Simón de raza judía que convivía con su amigo Arthur conocido de toda la vida y con Josek además de otros  prisioneros judíos. Esto pertenece a la época de la 2º Guerra Mundial.

La historia nos relata la mala vida que tenían los judíos en el campo de concentración, los trabajos a los que se exponían y las condiciones en las que estaban. Tenían como trabajo construir el ferrocarril(estaban esclavizados) hasta que un día los trasladaron a un hospital de soldados, dónde años antes Simón había estudiado ya que era el Instituto Tecnológico. Camino al trabajo pasaban por un cementerio, Simón se dio cuenta que en el cementerio en las tumbas de todos los soldados nazis tenían encima un girasol, el pensó que sería una serie de canal en la que están conectados con sus asesinos que están en el exterior, y se dio cuenta de la diferencia que había entre ellos y su colectivo, ya que los judíos estaban apilados unos encimas de los otros en una fosa común.

Una vez llegado al hospital, lleno de ambulancias y muy cambiado que casi Simón no sabía guiarse por allí, ya que se había convertido en un hospital militar, una enfermera se acercó a el y le dijo que le acompañara, Simón sin saber donde iba y el porque la siguió, le preguntaba a la enfermera pero ella no contestaba. Lo había llevado a una sala donde se encontraba un soldado nazi cubierto por una sabana blanca y en la cabeza un vendaje donde solo se le veía la boca, la nariz, los ojos y las orejas. Estaba en un grave estado a punto de morir. El soldado nazi le pide a Simón que escuche su historia, la cual contaba que el procedía de una familia cristiana con muy buenos valores, oponiéndose totalmente a las ideologías que tenían los nazis, pero en la juventud se dejo influenciar y acabo metido en las SS. Le contó que su  mayor crimen fue a una familia la cual le metieron fuego en la casa y intentaban salir por la ventana las cuales fueron asesinadas. Simón empezó a sentir asco sobre todos los acontecimientos que le estaba contando y quería irse de la habitación, pero el soldado le pidió que por favor siguiera escuchando su historia, al final de tanto insistir Simón se quedo allí. Le dijo que se sentía arrepentido de todas las muertes que había causado a judíos, Simón aunque había decidido seguir allí y escucharlo, no podía perdonar lo que había echo y se fue. Cuando Simón vuelve al campo de concentración se lo cuentas a sus amigos y compañeros y tenían la misma opinión que el, que eso era imperdonable.

Desde ese día pasa mucho tiempo en el cual los dos amigos de Simón murieron, y finaliza la guerra por fin consigue su libertad. Al salir recordó la historia de ese solado nazi en el hospital militar y empezó a darle vueltas a la cabeza si en realidad lo tendría que haber perdonado. Simón fue visitar a la madre de Karl, escuchaba como la madre lamentaba y lloraba la pérdida de su hijo y de su marido, asegurando que su hijo era un buen muchacho pero por influencias de la juventud se había metido en la ideología nazi, Simón tras escuchar a la madre de Karl se dio cuenta de que todo lo que le había contado era verdad. Pensó en si contarle los crímenes que su hijo había cometidos y otras verdades que Karl le confesó a Simón, pero prefirió mantenerse en silencio y no contarle nada, para que esa madre no perdiera la imagen tan buena que tenia de su hijo. Aunque seguía pasando el tiempo y Simón seguía pensando si de verdad tendría que haberle perdonado.

Opinión del autor

La autora de este libro (Eva Fleishnner) esta en duda si perdonaría o no a Karl, porque tendría que vivir la situación y saber desde el punto de vista que los judíos vivían, Ella dice que le recomienda o le manda a sus alumnos este libro, ya que hay distintas opiniones y pensamientos los cuáles hacen que los niños reflexionen un poco y den sus distintos argumentos hacía esa historia.

Critica hacía la opinión del autor

Yo no comparto opinión con esta autora ya que como ella dice que no sabría si perdonar a  Karl, yo creo que no hace falta estar en su vida y pasar esa situación como para saber lo mal que lo estaban haciendo los nazis, porque hacían cosas inhumanas y lo mal que lo pasaban los judíos atravesando esas situaciones tan horribles y espantosas, con lo cual no pondría en duda si perdonarle o no, esta claro que no, vas a perdonar algo que ha martillado y ha producido miles de muerte a los de tu  raza.

Opinión personal

En mi opinión he podido dudar ya que algunas reflexiones de otros autores han sido muy buenas, pero yo no perdonaría una cosa así ya que han causados miles de muertes con los de  tu raza, los han eslavizados, han estado viviendo y trabajando en pésimas condiciones casi sin comer, etc , es cierto que Karl decía que sus padres no le habían inculcado esos valores y pensamientos al contrario, que venía de familia cristiana pero por influencia de la juventud, se centro en el pensamiento nazi y parecía mostrar parte de arrepentmiento pero aún así nunca podría perdonar algo que va en contra de lo mío.

jueves, 2 de marzo de 2023

Los límites del perdón

 Resumen: Todo empieza en la época de los nazis. Un hombre el cual es judío, y está aislado en un campo de concentración alemán, cuenta su historia sobre cómo fue. Al principio todo como se esperaba, los judíos eran maltratados y aniquilados, esclavos muertos a trabajar, hasta un día el cual cogen a 50 de ellos, entre los cuales se encuentra el protagonista, y se los llevan a trabajar a un hospital. De camino al destino, pasan por un cementerio donde están enterrados los soldados nazis y sus aliados, cada uno enterrado con un girasol al lado. Esto llama la atención del protagonista. Al llegar al hospital, una enfermera lo llama para que acuda a una sala donde hay un nazi agonizando, el cual le cuenta su arrepentimiento, como el sentía pena por lo que había hecho, que no quería haberlo hecho y que disparó a familias inocentes las cuales no se podía borrar de la mente. El soldado agonizante, le ruega que le perdone como judío, ya que era el único judío con el que podía hablar. El protagonista judío se queda callado y se va, pero después se queda dándole vueltas a la cabeza sobre si le debía de haber otorgado el perdón, tanto que se lo cuenta a sus compañeros del campo de concentración, que responden contundentemente que no, que hizo bien en no dárselo. Pasan algunos años y un nuevo compañero entra en el campo, el cual iba a ser sacerdote antes de todo esto. El protagonista le cuenta lo que vivió hace unos años, y este al contrario de sus amigos, le dice que debió perdonarlo, ya que el arrepentimiento, es el pilar fundamental del perdón. Acabada la guerra, el protagonista va a casa de la madre del soldado nazi que agonizaba, ya que había conseguido su dirección en el hospital, habla con la madre, pero no le cuenta todo lo que hizo su hijo, ya que no quería deprimirla con las atrocidades que había realizado, ya que la madre estaba en contra de las SS, y al final se queda con la duda de si debió de perdonarlo. 


Mi opinión: Yo le habría perdonado, ya que es muy normal en la vida de que no nos demos verdadera cuenta de lo que hacemos hasta que el daño está hecho, y como dice en el libro, algo importante para el perdón es el arrepentimiento, y si de verdad se está arrepentido, y si es su última voluntad antes de morir, creo que se debería de perdonar. 


Autor Smail Balic: El autor cuenta que no debería de perdonarlo, ya que todo lo que hizo fueron atrocidades, y a parte que no tendría sentido que él lo perdonara, si no le había hecho ningún daño, tendría que perdonarlo las personas a las cuales el soldado de las SS causó algún daño, pero él es como una tercera persona, que no pinta nada en el acto del perdón, haciendo también hincapié en el tardío arrepentimiento del soldado. También nos habla de la pasividad del genocidio, toda esa gente que miraban y toleraban todos estos delitos, también eran culpables. 


Mi opinión sobre la crítica del autor: Estoy de acuerdo en lo que dice de que una tercera persona no debe perdonar a otra por lo que le ha hecho a otras diferentes, pero en la otra parte, creo que el protagonista debería de haberlo perdonado, ya que, aunque el arrepentimiento llega en su lecho de muerte, es válido, ya que el arrepentimiento es fundamental para perdonar. También estoy de acuerdo en lo que dice con lo que las personas que consentían todas las torturas y muertes también tienen en parte algo de culpa.  

Los limites del perdón



Resumen:


 En 1943, muchos europeos estaban lidiando con la muerte y destrucción en curso de la Segunda Guerra Mundial. Una de estas personas, un prisionero judío en el campo de concentración de Lemberg en la Polonia ocupada por los alemanes, era Simon Wiesenthal.
Todos, condenados a trabajos forzados casi sin comida. Sin embargo, un día, Wiesenthal se enfrentó inesperadamente con un dilema.
Fue enviado a trabajar a un hospital, y cuando llegó una enfermera lo llevó cara a cara con un soldado nazi llamado Karl Seidl. Herido de muerte, Seidl yacía en su lecho de muerte; quería confesar sus pecados y sus crímenes a un judío.
Wiesenthal se encontró en una situación surrealista. Tenía que escuchar la historia de vida de Seidl, una larga confesión de una de las personas responsables de la tortura y la aniquilación masiva de su propia gente.
Seidl se llenó de autocompasión y remordimiento cuando le contó a Wiesenthal sobre su idílica educación católica y su historia de vida desde que se unió al partido nazi. Fue criado por padres amorosos, y su padre era un socialdemócrata que se opuso a Hitler y al partido nazi. Pero cuando era joven, Seidl quedó atrapado en la emoción y se unió a la Juventud Hitleriana y, más tarde, a las SS.
Seidl describió los eventos de los que se sintió más culpable. En una pequeña ciudad rusa, él y sus compañeros soldados recibieron la orden de reunir 300 judíos, principalmente mujeres, niños y ancianos, y encerrarlos en un edificio. Luego, los soldados quemaron el edificio hasta el suelo, dispararon y mataron a cualquiera que intentara escapar.
Seidl estaba horrorizado por este evento y, poco después, recibió la herida mortal de la que ahora se estaba muriendo. Como le explicó a Wiesenthal, no podía morir en paz sin que un judío le concediera primero el perdón.
La súplica de los nazis por el perdón implicaba preguntas complejas sobre el poder y los límites del perdón.
Después de que Seidl terminara su historia, Wiesenthal decidió dejar al soldado moribundo sin otorgarle perdón explícito.
Sin embargo, le ofreció a Seidl comprensión y empatía. A pesar de ser rechazado por las atrocidades descritas por Seidl, Wiesenthal tomó su mano y permaneció presente durante toda la confesión. Tampoco expresó enojo o rencor. Y, como un simple gesto de respeto humano, ayudó a mantener alejada a una mosca que estaba molestando a Seidl.
Cuando Wiesenthal regresó al campo de concentración, contó la historia a sus amigos y compañeros de prisión, la mayoría de los cuales le aseguraron que había hecho lo correcto al no perdonar al soldado nazi.
Un amigo dijo que habría cometido un delito grave al conceder el perdón. Otro, sin embargo, sugirió que debería haber perdonado a Seidl, ya que la doctrina cristiana permite el perdón a todos los que lo piden.
Karl Seidl también había tratado de darle a Wiesenthal sus posesiones, y aunque Wiesenthal rechazó el gesto, recordó la dirección de la madre de una carta que el soldado había escrito.
Entonces, cuando la guerra finalmente terminó, y Wiesenthal fue una vez más un hombre libre, decidió viajar a Alemania y visitar a la madre de Seidl.
Una vez allí, Wiesenthal escuchó mientras la madre lloraba a su hijo perdido y su esposo fallecido, que también había muerto en la guerra.
Ella describió a Karl como un niño amable y servicial, y se mantuvo firme en su creencia de que él se había mantenido fiel a su educación cristiana y no había hecho daño a los judíos.
Wiesenthal hizo otra elección aquí: decidió no decirle a la madre de Seidl la verdad sobre las atrocidades que su hijo había cometido, permitiéndole mantener intacta esta imagen de su hijo.
Pero el incidente se quedó con Wiesenthal, obsesionándolo mientras continuaba preguntándose si había hecho lo correcto o no.


Opinión del autor/resumen:

Alan L. Berger:  

El argumento de este autor es que NO perdonaría al nazi ya que su primera conclusión es no perdones a los que tienen prohibido el perdón. Lo que quiere decirnos es que no puedes perdonar a alguien que ha hecho tanto daño, y Simón no podría perdonarlo en nombre de todos los judíos.
La gravedad del problemas es que si lo perdonas, estas cumpliendo con la teoría nazi y está buscando su propia condena, no puede perdonar a una persona que ha causado tanto daño y ha hecho todas esas barbaridades y no solo a el, sino a millones de personas más de las que no merece su perdón. También argumenta que no puedes tener moral con alguien que ha masacrado a gente sin moralidad ninguna y sin importarle nada ni nadie. Piensa que lo hizo bien al no contárselo a su mere ya que perdonar a un hijo fallecido tiene que ser la peor tortura del mundo.
En mi opinión, pienso que Alan, no tiene razón ya que no es caso de ponerse a la comtra de los demás, sino que Simón esta en un caso de moralidad y todo el mundo merece ser perdonado. No esta buscando su propia condena, sino su satisfacción de haber hecho algo bueno y misericordioso.



Opinión propia:

Nos encontramos frente a una situación en la que no todos sabrían lo que hacer; después de leer muchas de las opiniones de los autores sobre qué harían en este caso, pues he llegado a ponerme en las dos posturas, pero creo que al final de todo, tienes que conocerte y saber tu perspectiva de la vida.
En mi caso, yo aceptaría las disculpas y hubiera actuado igual que el protagonista de esta historia.
Creo que todo el mundo merece otra oportunidad en la vida, y que no merece la pena vivir pensando que una persona falleció sin su ultima petición.
Y si, ya sé que los nazis no hubieran pensado en nada de eso, pero… ¿porque compararnos con personas tan inhumanas que no conocen las palabras caridad ni misericordia?
Creo que es una de las preguntas que debemos hacernos antes de saber nuestra respuesta sobre el caso.
En mi religión cristiana, uno de los valores mas fundamentales que me han ido inculcando poco a poco ha sido la empatía ya que si te gustaría que te lo hicieran, hazlo, sin tener miedo al que dirán ni a las razones por la que te sale hacerlo, ¿porque no perdonarlo si te nace hacerlo? Otra razón basándome en mis valores es la pregunta con la que solo ver el tema se me ocurrió, ¿que haría dios? Y he llegado a l siguiente conclusión, dios es un ser perfecto e infinito y como el hizo, perdono hasta a quienes lo mataron, si el lo hizo, ¿porque a nosotros nos cuesta tanto hacerlo?
La empatía, si hubiésemos estado en esa situación y cuando llegas a tu leche de muerte ves que todo lo que has hecho ha sido por simplemente encajar o no ser juzgado por personas que creen q son superiores a ti y te arrepientes de ello, pienso que el arrepentimiento existe y que las personas somos humanas y nos equivocamos, es una equivocación muy grave ya que consta en que ha matado a millones de personas pero aun así, todos merecemos una segunda oportunidad en la vida, aunque no la vivas. Por eso me centro en la empatía, porque ese hombre en realidad, no seria tan nazi, sino que esos valores del Cristianismo que le inculcaron de pequeño resurgieron y si fuera tan nazi, la última persona que querría ver es a un judio, pero no, al final todo se basa en saber decidir entre el bien y el mal y hacer lo que a uno le nazca por los valores que tenga y no por rencores del pasado.