martes, 28 de febrero de 2023

Los límites del perdón - Teresa Castelo Muñoz

 

 Resumen: 

                   El marco de esta historia se halla en el campo de concentración de Lemberg durante la       Segunda Guerra Mundial. Nuestro protagonista, Simon es un judío que se encuentra allí y que junto a sus demás compañeros (en especial se nombran a Arthur y a Josek), relata las calamidades que pasan y los trabajos y condiciones a los que son forzados. Estos consideran que Dios está de permiso y ha dejado a la humanidad sola. 

De camino al trabajo, pasan por un cementerio en el que Simon se percata de que todos los soldados nazis tienen encima de sus tumbas un girasol, lo que para Simon, que durante el relato le da mucha importancia a esto, le resulta una especie de canal que mantiene a sus asesinos conectados con el exterior mientras que todos los de su comunidad terminarán en un fosa común. Lo denomina como una injusticia.

Continuando con la historia, un día mandan a un grupo de judíos donde esta Simón a trabajar en el antiguo Instituto Tecnológico, donde él estudió, y que ahora se utiliza como hospital militar. Allí una enfermera llama a Simon y lo conduce a una sala donde se encuentra un soldado nazi en grave estado.: Karl Seild, un alemán cristiano que le pide a Simon que escuche su historia.

Karl es de Stuttgart, es de familia católica, y cuenta que él no nació siendo un asesino, él tenía una educación cristiana con un padre que se oponía a la ideología nazi pero por influencias de la juventud  se desvió alistándose en las Fuerzas Hitlerianas y más  tarde siendo un soldado de la SS. Su gran crimen que él relata consiste en un ataque a unos judíos que metieron en una casa y la incendiaron y que asesinó a una familia que intentaba salir por la ventana. Tiempo después en un ataque en Crimea, recuerda a la familia judía a la que disparó  y es en ese momento dónde le explota un obús que casi le cuesta la vida pero lo deja sin capacidad de moverse, tumbado en la cama de un hospital. Muestra un arrepentimiento ante la acción cometida contra la familia de la casa que prendieron fuego y solo busca el perdón de Simon, a lo que este no responde, se levanta una vez termina Karl y se va. 

Cuando regresa al campo de concentración, cuenta lo sucedido a sus amigos y compañeros quienes la mayoría le aseguran que hizo lo correcto al no perdonarle ya que esa decisión no le correspondía a él, pero sin embargo Bolek, un sacerdote cristiano que conoce unos años más tarde, sugirió lo contrario aunque sin llegar a una conclusión bien definida.

Termina la guerra y llega la libertad, Simon aún se plantea si hizo lo correcto dejando aquel silencio ante la súplica del nazi y años más tarde viaja a la casa de Karl y visita a su madre. Allí la escucha lamentarse sobre la pérdida de su hijo y también de su marido y asegura que su hijo era un buen muchacho a pesar de haberse metido en la ideología nazi. En ese momento Simon duda si contarle a esa madre entristecida la verdad sobre su hijo, pero una vez más, aguarda silencio y deja que esa madre conserve la imagen de su hijo como una persona bondadosa. 

El tiempo continúa con su curso y aún así, nuestro protagonista sigue obsesionado preguntándose en si fue su decisión la indicada y nos hace preguntarnos lo siguiente a nosotros mismos: ¿Qué habría hecho yo en su lugar?

Eva Fleischner

                  La autora comienza su reflexión aclarando que el protagonista, a pesar de no darle una respuesta al nazi, si le responde en numerosas ocasiones con su actitud hacía él mientras escucha el relato, por lo que niega que sea una ausencia de respuesta. Además, luego señala el silencio que le otorga a la madre de Karl para no destrozar la imagen de su buen hijo lo que demuestra Wiesenthal humanidad por su parte. Pero para ella la cuestión no es si Simon debía perdonar al soldado, sino si podía hacerlo, es decir, ¿tenía autoridad para ello? 

Ella explica que expone este libro ante sus alumnos y genera muchas discusiones donde la mayoría de veces los católicos defienden el perdón y por otra parte los judíos no y expone que sucede por dos factores.

1.  Porque los cristianos tienen una idea errónea sobre el perdón y piensan que se debe perdonar todo sin importar si el daño ocasionado es a un tercero.

2. No se entiende bien el concepto de expiación o restitución.

Su reflexión final es que el protagonista podría haberle ofrecido a Karl que se encomendara a Dios ya que él no tenía poder para perdonarle aquello y la autora plantea la siguiente pregunta: ¿ Podía Karl haber hecho algo para mejorar el destino de unos cuantos judíos, en vez de pedir que le trajeran a un pobre e indefenso judío a su lecho de muerte? ¿ Podría ese acto haber supuesto una especie de reparación?

Crítica sobre la opinión de Eva Fleischner:

                         Al igual que esta autora, mientras leía la historia, consideraba que la actitud de Simon a Karl mientras este le contaba su historia, ya era una muestra de compasión por parte de él y se mostraba en momentos como cuando el soldado le sujetaba la mano y este no la retiraba, como cuando le apartó la mosca de él, etc. Wiesenthal enseña que de verdad creía que el arrepentimiento era sincero e hizo bien al no tomar la decisión de perdonarle pues ¿quién es él para perdonar unos pecados que no fueron cometidos hacía él?

Respecto a que según ella los cristianos malinterpretan las escrituras y la idea sobre el perdón, solo puedo decir que ella habla respecto a la opinión de la mayoría de sus alumnos cristianos pero no creo que se deba generalizar pues no todos los cristianos creen en ese perdón de todo sin importar si la real víctima quiere hacerlo.

Y en respuesta a la última pregunta que se plantea, Karl mostró una vez más el estereotipo de la superioridad de la raza aria por encima de la de los judíos, ya que la petición de traer un judío para rogarle su perdón pudo haberle costado un castigo hacia Wiesenthal (esto también lo comenta Alan L. Berger en su comentario). Aún así, también creo que en el estado en el que el soldado se encontraba, no podía hacer nada para mejorar el destino de algunos judíos, pues no creo que fuera el primero que lo intentara y si a algún alemán ya le costaría lo suyo por salvar a unos cuantos judíos, ¿qué iba a poder hacer él en su lecho de muerte? 

Opinión personal:

                              Tras haber dado vueltas y vueltas a la pregunta que se me hace al final del relato, y haber contemplado ambos finales, perdonarlo o no, considero que Simon hizo lo correcto al guardar silencio y no otorgarle el perdón al nazi. Mis motivos son simples y bastante comunes entre todas las reflexiones de los autores:

Creo firmemente que Simon no era quién para perdonar aquel crimen, solo tenía en común con aquellas personas que eran judíos al igual que él, pero el no era ni mucho menos un representante de la comunidad ni siquiera compartía parentesco con la familia asesinada. La mejor elección fue guardar silencio, pues una respuesta negativa hacia el soldado, lo hubiera atormentado aún más y le hubiera causado un sufrimiento innecesario.

En segundo lugar pongo en duda el arrepentimiento de Karl, pues al ver acercarse su final temiera no encontrar el perdón de su Dios por lo que creo que no era un arrepentimiento sincero sino temor ante lo que sucede después de la muerte al no haber encontrado el perdón de sus víctimas. Por eso mismo, él tendría que haber llamado a un sacerdote de su religión que le realizará la unción de enfermos (una última confesión) pero no poner a un judío maltratado física y psicológicamente por la situación que se daba en una situación comprometida. Otra vez más se demuestra egoísmo por parte del soldado.


                       



                 



Los límites del perdón - Rocío Pérez Fernández

    Resumen:

  En este libro se recoge la historia de un judío llamado Simón Wiésenthal, que nos narra todo lo que tuvo que vivir en el gueto y en el campo de concentración. En esta historia lo acompañan dos amigos, Arthur que es un viejo amigo y Josek que es un judío que se conocieron en el gueto. Un día los soldados apartaron a algunos judíos para que realizaran un trabajo, entre ellos se encontraba nuestro protagonista, el lugar donde se desarrolla este trabajo es en la universidad que el estudió, y nos cuenta durante todo el tiempo que pasa en aquel lugar el como lo trataban por el simple hecho de ser judío. En la actualidad que vivía nuestro protagonista, la universidad pasó a ser un hospital. Una vez estaba en su puesto de trabajo, una enfermera se acercó a él, preguntando si era un judío. Cuando afirmo esa pregunta la enfermera lo guio hasta llegar a una habitación donde se encontraba un moribundo. Este moribundo era un soldado nazi que había cometido atrocidades y estas le atormentaban. Es por ello que pidió que un judío escuchara toda su historia para poder rogarle que le perdonara y poder morir en paz, sin que sintiera tanto dolor y remordimiento por no tener su conciencia tranquila. Aunque su desea no se cumplió ya que el protagonista de este libro no le dio ninguna respuesta.

  Cuando se reunió con sus compañeros estos se alegraron por la tortura que estaba pasando aquel soldado, ya que para ellos este tipo de persona, que se dedica a hacer sufrir a los demás y ha quitarles sus vidas no se merecían ese perdón ni esa compasión. A lo largo de la historia vemos como sus compañeros fallecen, y el como él es liberado. Una vez es libre este va a la casa de la madre del soldado para entregarle un objeto personal de su hijo fallecido, donde mantienen una conversación pero nunca menciona nada de todo lo que su hijo hizo, para que su madre mantuviera un bonito recuerdo de su hijo. Y por último se vuelve ha hacer la misma pregunta, ¿hizo bien en no responder?


    Reflexión personal:

  En mi opinión, no hubiera perdonado al soldado, pero eso no quita que yo no empatice con él. Es decir, entiendo el porque lo hizo, entiendo que cuando decidió pertenecer a un grupo de personas que luchaban por su país, su madurez y su capacidad de reflexión no eran muy altas, ya que se dejaba llevar por lo que decían sus superiores, con comentarios como que los judíos tenían la culpa de todos sus problemas,...  aquí nos deja ver que no era consciente de la realidad y que solo lo que decía su líder era lo que en realidad pasaba. Entiendo también que cuando fue consciente de lo que estaba haciendo ya era tarde y no existiera ninguna solución ya que su vida estaría en riesgo si se opone ha acatar las ordenes de su líder. Pero que entienda y comprenda ese sufrimiento y ese sentimiento, no quiere decir que todo lo que hizo fuera perdonable. Ya que acabar con la vida de miles de personas es algo muy grave, aunque tu vida corra peligro creo que es mejor oponerse a cometer actos de este tipo aunque ya no vuelvas a vivir ya que de la otra manera estarías muerto en vida como bien lo ha reflejado el libro. Ya que tu consciencia te recordaría cada segundo todo el dolor que has causado y te refugiarías en alguna droga, como por ejemplo hizo el soldado, que se refugio en el alcohol. Para mi hacer eso es mucho peor que sacrificar tu vida a cambio de otras, y si esto lo hiciera la mayoría de personas, el poder del líder se hubiera visto en un gran descenso ya que todas las personas que tenían un gran fanatismo hacia él le hubieran fallado, y este sería el acto más egoísta y a la misma vez más humanitario que se pudiera haber hecho, ya que sería egoísta porque es la forma más rápida de dejar de sufrir continuamente por cosas que has hecho y tu consciencia no te deja tranquilo o tranquila, y a la vez es humanitario ya que te niegas a matar a otras personas y das paso a que puedan ser libres y felices.


    Opinión de Franklin H. Littell:

  Él opina que no es perdonable ya que no es un desastre causado por la naturaleza como puede ser un tsunami o un terremoto, sino que ha sido causado por un consciencia, y que para esto debe de reflejarse la ley y la iglesia ya que la iglesia católica aún no se a pronunciado sobre estos hechos.


    Debate con Franklin H. Littell:

  Según él no es perdonable, y en ese aspecto estoy de acuerdo, pero un reflejo de la ley en la actualidad no tendría sentido ninguno si lo que buscamos es una respuesta a la pregunta de saber si lo perdonarías o no, ya que en ese momento la ley apoyaba al soldado y estaba de su lado, aunque en la actualidad en la que vivimos no se vería de esa forma, es decir basarnos en la ley no es un gran argumento si nos ponemos a pensar en esa época. Si hablamos de la iglesia católica, tiene lógica que no se pronunciara en ese momento ya que a ella le conviene que sea la religión con más devotos y ser la más poderosa, y en la actualidad pronunciarse sobre esos hechos no es una buena opción para ella ya que se vería aún más manchada su imagen. 

lunes, 27 de febrero de 2023

Los límites del perdón. Maria Rodríguez

 Nos encontramos en el campo de concentración de Wilhaus, en el se encuentra gente rica y pobre, religiosa y agnóstica, etc, pero allí todos son considerados seres iguales, los cuales en otras situaciones no hubieran convivido juntas.

Estos estaban divididos en grupos de barracones en los cuales el autor judío tenía dos grandes amigos Arthur, que imaginaba cosas que no sucederían y pensaba que no iban a sobrevivir y Josek un hombre muy religioso con mucha paz mental el cual pensaba que saldrían vivos de aquel lugar, luego también estaban los pensamientos del autor judío llamado Simon que pensaba en vivir el presente aceptando su muerte comos todos los demás pero sin reflexionar sobre lo que finalmente les sucederían para poder permanecer fuerte. 

Dentro del campo de concentración los alemanes, los polacos y los ucranianos eran considerados superhombres y los judíos infrahumanos. También estaban los askari que eran prisioneros rusos los cuales habían sido asilados para servir a los alemanes y tenían una gran relación con los capitanes del campo de concentración (Kapos).

En los cementerios que se encontraban cerca del campo de concentración estaban enterrados todos los alemanes y a su lado tenían plantado un girasol, así se decía que seguían en contacto con el mundo exterior y recibían luz y mensajes de él.

Un día como todos los judíos fueron a trabajar al Instituto tecnológico, en el cual, Simón se encontró con una enfermera que lo llevo a hablar con un soldado de la SS, el cual tenía 21 años y había formado parte de las Juventudes Hitlerianas , el enfermo agradeció su ausencia y comenzó a contarle su infancia y su vida haciéndole al judío acordarse de la suya, más tarde le contó muchos atentados nazis pero en concreto se interesó en el que sucedió en una casa, donde metieron a muchos judíos y la hicieron explotar y muchos de los judíos tuvieron que saltar por la ventana, por la cual siempre llevará la imagen de una familia saltando con un niño pequeño, lo que hizo que Simón se acordarse de Eli, un niño muy inteligente que gracias a eso ha podido sobrevivir todo este tiempo.

A todo esto el alemán quería recibir el perdón del judío haciendo una confesión, mostrando su arrepentimiento para poder limpiar su conciencia y así morir en paz, pero Simón se marchó sin dar ninguna respuesta.

Al llevar al campo Simón lo hablo con sus amigos ya que tenían pensamientos totalmente distintos, su viejo amigo Arthur se alegro de la muerte del solado y su amigo Josek solo le dijo que lo había echo bn ya que no podía darle una muestra de perdón a una persona que había cometidos pecados terribles. 

Posteriormente cuando paso un tiempo Arthur y Josek enfermaron y los acabaron matando ya que no servían para trabajar.

Cuando se acercaba el final, trasladaron a la mayoria de los del campo a Mauthausen donde Simón conoció a Bolek que procedía de Aushiwt y era muy religioso. El sobre el tema del soldado de la SS le dijo que debería de haberle perdonado, ya que a pesar de todo el enfermo había mostrado su arrepentimiento y no le quedaba tiempo para reparar su crimen.

Finalmente llegó la hora de la verdad los judíos que sobrevivieron fueron libres pero Bolek murió aunque no se sabe que pasó con él y el autor judío tras haber hablado con la madre del soldado se dio cuenta de que había echo bien con su silencio por qué no podía darle la muestra del perdón a ese soldado, ya que es un acto de voluntad que solo las víctimas pueden tomar su decisión.

Autores:

Primo Levi:

Este autor no perdonaría a los nazis. Primo Levi dice que es imposible asignar un valor de lo que está bien y está mal en la naturaleza del crimen porque puedes encontrar dos situaciones totalmente distintas y es imposible decidirse en si estaría bien o no, ya que siempre quedaría algo suelto.

En la situación en la que se encontraban en ese momento haber perdonado al soldado sería un grave error, ya que los nazis siempre han utilizado a los judíos como herramientas y nunca han pensado en lo que sufrían o necesitaban y una vez que no veía que no servían para eso los mataban, por eso si hubiera perdonado al nazi sólo le estarías ayudando a conseguir una conciencia tranquila y religiosa para no tener en castigo eterno y en el caso de los judíos no tendría ningún significado, porque no son culpables de ningún crimen.

Yo estoy de acuerdo con Primo Levi porque los nazis utilizaban a los judíos como herramientas para los que ellos querían y si se negaban, estaban enfermo o débiles los mataban porque decían que ya nos le servían, por lo cual no sería correcto perdonar a una persona porque se arrepienta cuando antes no le has importado para nada.

El Dalai Dama:

Este autor dice que el perdonaría.

Dalai dice que todo el mundo debe de ser perdonado aunque hayan cometido atrocidades contra uno mismo o contra la humanidad pero que no por perdonar tienen que olvidarse los crímenes que han cometido.

Siempre hay que perdonar si de verdad se arrepienten pero nunca hay que olvidar lo que han hecho, hay que ser consientes de todo y tenerlo como experiencias para un futuro para así poder tomar las decisiones correctas.

Yo no estoy de acuerdo con lo que dice Dalai porque hay cosas que se podrán perdonar si esa persona realmente se arrepiente pero no veo correcto perdonar a los nazis cuando han utilizado y matado a personas sin ninguna culpa y sin importar nada de ellos.

Reflexión: 

Yo en el caso del judío no hubiera perdonado al soldado de la SS, en primer lugar porque estaría dando un perdón que no es mío si no lo tendría que mostrar la víctima la cual sufrió por ese acto y en segundo lugar que el soldado solo quiere morir con su conciencia tranquila y arrepentirse unos momentos antes de morirse para no tener que cargar con la culpa, después de haber matado a muchas personas inocentes y haberlas utilizadas hasta que no podían más con su propio cuerpo. También los nazis mientras mataban a judíos se divertían viéndolas sufrir, por lo cual perdonarlos desde mi punto de vista sería un gran error por mucho que se arrepientan en el último momento de la guerra o se su vida, porque tampoco sería un acto sincero.

María Rodríguez   1°Bach B


LOS LÍMITES DEL PERDÓN-Lucia Rodríguez

 RESUMEN: 

    Esta historia nos habla sobre cómo vivían los judíos en la época del Holocausto y específicamente como nuestro autor, también judío llamado Simon, vive toda una serie de atrocidades en los campos de concentración y como tiene la casualidad de ponerse en situación de perdonar a un miembro de la SS.


    Se separaba la sociedad en dos grandes grupos; los superhumanos, que eran los alemanes étnicos, los polacos y los ucranianos y los infrahumanos, que eran los judíos.

Allí, en los campos de concentración todos eran iguales, daba igual si eran ricos o pobres, cultos o incultos, religiosos o agnósticos, bondadosos o egoístas, en aquel lugar todos estaban en las mismas condiciones indignas con abusos de autoridad.


    Principalmente la historia se desarrolla en el campo de concentración de Wilhous, en el cuál vivían humillaciones y situaciones espantosas constantemente. 

Nuestro autor judío, Simon, dentro de este campo tenía dos amigos más cercados Arthur, el cual pensaba constantemente en que no iban a sobrevivir y Josek, el cual era muy religioso e incluso en esas situaciones mantenía la paz mental.


    Un día nuestro autor fue mandado a trabajar a lo que era un antiguo Instituto Tecnológico custodiado por los Askaris (soldados de color que Alemania utilizaba para su campaña en el este de África), estos se caracterizaban por cantar, ya que la música era muy importante en los campos de concentración para principalmente aparentar normalidad. 

Simon, dirigido por una enfermera, conoció a Karl, un miembro de la SS el cual tenía 21 años y estaba al borde de la muerte. 

La finalidad de ese encuentro entre un judío y un miembro de la SS, era que Karl quería morir en paz con la mente tranquila expresando toda su vivencia siendo un miembro de la SS y mostrando sincero arrepentimiento por las atrocidades producidas, para así posteriormente obtener el perdón de Simon en nombre de todas aquellas víctimas de Karl.

Nuestro autor no es capaz de darle una respuesta por lo cual se va allí dando su silencio.

Simon no puede dejar de pensar en ese encuentro y termina contándoselo a sus amigos, de los cuales solo obtiene la respuesta de que lo que hizo él, fue lo correcto, ya que no era un perdón el cual le correspondía dar a él. 


    2 años más tarde él es el único sobreviviente de sus conocidos incluidos de sus amigos más cercanos. 

Este es trasladado a diversos campos de concentración, pero el último al que fue es Mauthausen, en el cual conoció a Bolek, un hombre muy religioso el cual después de conocer toda la historia de él y el miembro de la SS, fue partidario de su perdón ya que realmente mostró un genuino arrepentimiento.

Finalmente con la liberación, tras una visita tiempo después a la madre de Karl y mucha reflexión pudo poner fin a la inmensa duda de si su silencio en aquel momento fue lo correcto o no, partiendo de la idea de que el perdón es algo que sólo puede ejercer aquella persona que ha sido víctima.



EDWARD H.FLANNERY


    Edward dice que para comprender la situación correctamente hay que tener en cuenta dos componentes básicos que son los aspectos emocionales y psicológicos y los éticos y religiosos, estos últimos son los que según él predominan en esta historia. 

Según Edward la cuestión de si Simon debía perdonar o no a Karl en nombre de todos los judíos es irrelevante, ya que dice que Karl no le pedía que perdonase en nombre de todos los judíos o por el daño que se le había hecho a todos los judíos, sino solamente por el daño que había él hecho.

Edward responde a la cuestión de que hubiera hecho él en la situación de Simon diciendo que perdonaría a Karl. Él al ser un creyente obstinado le desearía que estuviera en paz con Dios y que le pidiera perdón.



Mi opinión sobre lo que dice Edward: No concuerdo con Edward ya que él desde su punto de vista dice que con el perdón de Simon no perdonaría en nombre de todos los judíos, sino que perdonaría las atrocidades hechas por Karl. Pero al perdonar esas atrocidades cometidas por él también estaría perdonando a su vez en nombre de aquellos víctimas de este, por lo tanto no me parece correcto. 




MI OPINIÓN: En mi opinión, respondiendo a la cuestión que se desarrolla en el capítulo de sí en el lugar de Simon yo perdonaría a ese miembro de la SS pienso que yo no tengo por qué otorgar un perdón que no es mio y no me corresponde, es más si ese perdón me correspondiera a mí porque soy la principal víctima, hubiera aceptado su remordimiento pero no le hubiera concedido mi perdón, ya que lo que hizo fue brutal e inhumano. 


Lucia Rodríguez Remesal 1°bach B

LOS LÍMITES DEL PERDÓN-MIGUEL ÁNGEL SOTILLO

 Resumen:

Esta historia trata sobre un hombre judío llamado Simón que nos cuenta como era su vida en el campo de concentración de Lemberg y sobre los diversos trabajos que les daban los soldados de la SS. También habla sobre sus amigos que vivían con él, uno se llamaba Arthur el cuál lo conocía de toda la vida y el otro era Josek que se conocieron en el campo de concentración.

Un día, a Simón lo separaron de sus amigos y lo pusieron en otro grupo para ir a trabajar a limpiar la basura de un hospital, ese hospital anteriormente era el Instituto Tecnológico donde Simón estudió. En plena marcha hacia el hospital Simón se fijó en un cementerio dónde había girasoles y él sintió envidia por esos muertos del cementerio ya que él sabía que no iba a tener una tumba y menos un girasol encima.

Cuando llegaron al hospital una enfermera de allí le dijo a Simón que le acompañase, él sin saber nada la siguió. La enfermera lo llevó hacia una habitación donde había un soldado de la SS totalmente vendado, este soldado se llamaba Karl. Karl le suplicó a Simón que se quedase al lado de él porque le tenía que contar una historia catastrófica, Simón le hizo caso y se quedó. Entonces Karl empezó a ponerle en contexto antes de llegar a la historia catastrófica. Simón sin estar cómodo quería irse pero Karl le seguía suplicando que se quedase que todavía no se había confesado, entonces Simón se quedó. Karl empezó a contarle el peor crimen que él había realizado que fue que metió a más de doscientos judíos en una casa con bidones de gasolinas y que una vez estaban todos dentro empezaron a tirar granadas y aquel que intentase salir lo fusilaban. Karl le suplicaba a Simón que le perdonase por estos crímenes que había realizado ya que no hay día que se acuerde de ese día. Simón sin saber que hacer ante tal situación ya que estaba en shock, se fue de la habitación sin decir nada. Una vez que salió de la habitación se fue devuelta con su grupo.

Llegó al campo de concentración y le contó ha Arthur y ha Josek para que diesen su opinión sobre si hizo bien o mal quedándose en silencio, ellos estaban de acuerdo con la decisión de Simón de no haberle contestado nada, ya que para ellos dos no se merecía perdón ninguno.

Ya pasado unos años, los amigos de Simón murieron, y más tarde fue liberado. Él no dejaba de pensar en la historia de Karl, por lo que fue a visitar a su madre para poder comprobar si lo que le contó Karl ers cierto.

Cuando llegó a la casa de la madre, ella le contaba lo buen chaval que era y así Simón pudo comprobar que lo que le contó Karl era cierto. Simón no le quiso contar a la madre los crímenes que hizo el hijo, ya que no quiso quitarle a la madre la buena imagen que tenía de Karl. Ya después de todo esto Simón se volvió a preguntar en que debería de haber hecho, si perdonar o no perdonar.

Reflexión Personal:

En cuestión de perdonar o no perdonar es una elección muy complicada ya que es una cosa que debemos de pensar muy bien, sobre todo con unos crímenes tan catastróficos como la que ha realizado Karl (Soldado de la SS). También se debe de tener en cuenta la política que había en aquella época, la ideología de la sociedad,..., pero aún así los nazis eran totalmente conscientes de lo que estaban haciendo y aún así realizaron tales crímenes. Se empiezan a dar cuenta de las consecuencias una vez ya has realizado el crimen. 

En mi sincera opinión, yo no perdonaría a Karl, ya que él era totalmente consciente en donde se estaba metiendo y de lo que iba a hacer, es decir, matar judíos. Y a mi no me vale, por mucho que se arrepienta, perdonar tales actos que perfectamente se podían haber evitado.

Opinión de Mark Goulden:

Mark dice que el perdón lo deben de dar las personas que han sido ofendidas que por desgracia no están aquí, por lo que si los muertos no pueden perdonar los vivos tampoco. 

Mark no hubiese perdonado al soldado de la SS por diversas razones: 

La primera es de que hay millones como el soldado moribundo con las mismas ideologías y valores que se enorgullecen de defender a los suyos y hacer todo lo posible por los suyos.

La segunda es que si el soldado moribundo no le hubiese pasado eso en qué se hubiese convertido. 

La tercera es que hubiese pasado si Alemania hubiese ganado la guerra. 

Por lo que Mark dice que él se hubiese quedado para ver como quedaba un nazi menos en el mundo.

Crítica sobre la opinión de Mark:

Estoy totalmente de acuerdo en no perdonarle sobre todo por las razones que da este autor, ya que si hubiese pasado todo eso el mundo sería totalmente diferente ya que costaría más sobrevivir. En lo que no estoy de acuerdo en quedarme a ver como muere el soldado moribundo ya que yo en esa situación no tendría sentimientos ninguno porque se que tengo muchas probabilidades de morir en cualquier momento, tampoco estoy de acuerdo en que si los muertos no pueden perdonar los vivos tampoco. Los muertos ya no pueden hablar además no están en este mundo, solo siguen estando los vivos. Por lo que los vivos tienen la capacidad de seguir viviendo y poder hablar con la gente, así que son los que tienen que dar el perdón a aquellos que de verdad se lo merecen.