sábado, 3 de marzo de 2012

LOS LÍMITES DEL PERDÓN - NOELIA LATORRE





RESUMEN DEL LIBRO
-Este libro cuenta la historia de un campo de concentración nazi donde los presos eran judíos. Éstos estaban aislados del mundo y recibían toda clase de humillaciones y castigos, que incluso llegaban a la muerte. Simón, es un preso judío que relata todas las vejaciones que él y sus compañeros sufren. Un día, fueron a trabajar a un hospital (El antiguo instituto tecnológico). Allí conoció a un joven alemán llamado Karl (Miembro de la SS). En su lecho de muerte, Karl le confesó todos los crímenes que había cometido y le rogó que le perdonara en nombre de todos los judíos. Simón, se marcha sin responderle y cuando vuelve, Karl había fallecido. Esto hace que todas las noches, Simón tenga pesadillas. Cuando finaliza la guerra, Simón visita a la madre de Karl para confirmarle que aunque la guerra había hecho de su hijo un asesino, en su juventud había sido buena persona.
Pero la incertidumbre de Simón no desaparecía ya que no dejaba de pensar que Karl se había arrepentido de sus crimines porque estaba en su lecho de muerte.
OPINIÓN DEL LIBRO
-Pienso que es un relato muy duro, en el que se muestran las condiciones por las que pasaban los judíos en los campos de concentración: Vejaciones, malos tratos…  Los asesinaban sin piedad por pertenecer a otra raza.
Es muy complicado que una persona que ha pasado por todas esas experiencias consiga perdonar a un individuo capaz de cometer parte de esos crímenes y tratos inhumanos.
El objetivo nazi de crear una raza perfecta, de que la raza aria fuera superior tuvo unas consecuencias incalculables. Esa gran obsesión provocó miles de asesinatos, degradaciones, crueldades,… Las personas que vivieron esas experiencias en ellos mismos o a través de sus familiares quedaron marcadas para siempre.

DEBORAH E. LIPSTADT
Biografía.
-Nació el 18 de marzo de 1947 en Nueva York. Es una historiadora estadounidense y autora del libro “La negación del Holocausto”.
También, fue profesora de Judío Moderno y de Estudios del Holocausto en la Universidad de Emory. Fue consultora para el "Holocaust Memorial Museum" de los Estados Unidos.

Opinión de la autora.
-Deborah hace referencia a cómo es la religión judía y los pasos que se deben seguir hasta conseguir la reconciliación con Dios mediante el arrepentimiento (Regreso). Después de intentar corregir el mal, hay que expresar vergüenza y arrepentimiento por los pecados cometidos y hay que decidir no volver actuar de esa manera. Es importante saber distinguir entre arrepentimiento y expiación. Ésta sólo se obtiene cuando uno afronta las consecuencias de sus propios actos.
Deborah cuestiona si el prisionero debía o podía perdonar al soldado. Él, era diferente a sus otros compañeros de las SS, mostraba remordimiento.
Pero Simón no podía ofrecer al soldado la expiación, porque no le había hecho nada de forma específica y tampoco podía perdonarle en nombre de todos los judíos. Los ciudadanos alemanes, austriacos… no tienen la culpa directa del holocausto pero sí, cierta responsabilidad.
No se puede saber con seguridad si el soldado se arrepentía de sus crímenes porque estaba en el lecho de muerte y no tenía tiempo para demostrarlo.

Opinión personal.
-Pienso que Deborah tiene razón y que ante unos hechos tan graves, no se puede perdonar en nombre de todos. Creo que el judío no tiene capacidad para poder perdonar al soldado nazi, ya que los crímenes que éste cometió fueron contra otras personas a las que Simón ni siquiera y aunque así fuera, si el daño no se lo había hecho a él, él no es nadie para perdonar.
El “holocausto” fue la solución final del nazismo y tuvo unas consecuencias incalculables y en mi opinión, imperdonables.
Alemanes, austriacos… todos tuvieron cierta responsabilidad. Pero tampoco se puede juzgar a todas las personas igual…

4 comentarios:

Paula Serrano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Celia dijo...

estoy de acuerdo con tu autora en que antes de que una persona se arrepienta de lo que ha hecho tiene que afrontar las consecuencias de sus actos, ya que así el mismo podrá ver si debe de ser o no perdonado.

Ana Orna dijo...

Yo tampoco lo hubiera perdonado, y estoy de acuerdo contigo en eso de que no tenían derecho a martarlos por el simpre hecho de que pertenecieran a una raza inferior, pero tampoco creo que los judíos fueran una raza inferior ya que eran igual de personas que los nazis.

Eva Del Val dijo...

Yo pienso como Noelia no se pude perdonar a alguien si tu no eres el afectado personalmete ni perdonar en nombre de nadie. Yo no lo lo perdonaria