domingo, 9 de marzo de 2025

Los límites del perdón

 

RESUMEN CAPÍTULO 1

 

 

     El libro “El girasol” es una obra escrita por Simon Wiesenthal, donde el autor narra en primera persona los actos que el mismo ha visto en el contexto del holocausto y nos plantea una reflexión sobre la justicia y los límites del perdón ante actos extremadamente agresivos.

Esta primera parte del libro se divide en varias “secciones”. En la primera, el autor nos cuenta el contexto en el que vive, hablándonos de que es un prisionero judío en un campo de concentración nazi durante la 2ª Guerra mundial. Un día mientras trabajaba en un hospital militar alemán conoce a un soldado de la SS, llamado Karl.

Seguidamente, nos cuenta como este soldado, que está gravemente herido y a punto de morir ha cometido grandes crímenes, entre ellos, describe uno en los que cientos de personas, entre los que se encontraban mujeres y niños, fueron encerrados en una casa y quemados vivos. Este soldado, confiesa que en el momento de realizar ese acto no se cuestionaba la gravedad de sus actos justificando que solo recibía órdenes, aunque le dice a Wiesenthal que ahora siente una gran culpa por ese crimen. Karl, sabiendo que iba a morir llamó a Simon porque quería ser perdonado por un judío antes de morir ya que ante esa gran culpabilidad necesita del perdón de un judío para morir con la consciencia tranquila.

 Después de escuchar esto, Wiesenthal se presenta ante un gran dilema moral, y se le plantean varias preguntas (todas difíciles de responder) como si debería perdonar a Karl en nombre de todas las personas asesinadas o si puede una persona conceder el perdón de un crimen concedido sobre otros. Seguidamente, el autor se marcha sin decir ni una sola palabra y el soldado muere al poco tiempo después.

Por último, el autor hace una reflexión sobre este caso ya pasada la guerra y pregunta a otros prisioneros, pensadores y líderes religiosos para saber si hizo o no lo correcto. Algunos le responden que el perdón es algo personal y no se puede perdonar en nombre de otros, mientras que otros le dicen que es un deber moral que está por encima del odio y el sufrimiento, por lo que no se obtiene una respuesta definitiva.

En conclusión, obtenemos que este primer capítulo del libro nos lleva a reflexionar y no nos da una respuesta fija, sino que nos deja la pregunta planteada de “¿Qué habrías hecho tu?”.

 

OPINIÓN PROPIA

 

 

Desde mi punto de vista, el perdón siempre debe ser algo que nos tengamos que plantear por muy grave que sea el acto cometido, ya que nunca sabemos el motivo que ha llevado a esa persona a cometer ese tipo de actos, bien si es por una orden superior como el caso del libro, o bien si es por una situación extrema en la que se puede actuar de una manera extrema. Debido a esto, siempre deberíamos plantearnos que podemos perdonar ya que a nadie le gustaría ser duramente condenado por un acto que no sabemos el “por qué” de esa situación. Esto no quita que no deba de tener su sanción ejemplar, pero siempre siendo una sanción acorde a los principios morales del perdón y sin llevar a la muerte del individuo ya que nadie es mala persona por naturaleza sino que es el entorno y el contexto el que nos lleva a realizar ciertos actos.

Resumidamente, siempre se debería de tener en mente la opción del perdón por muy grave que sea la acción realizada, siempre teniendo en cuenta una sanción acorde al crimen cometido.

 

 

    AUTOR

 

 

-Jean Améry: Este autor le plantea a Wisenthal dos tipos de percepciones sobre el problema. La primera de ella la psicológica, en la que le plantea que hubiera hecho si uno de esos soldados hubiera ayudado a escapar a un familiar o le hubiera hablado amablemente, en ese caso su respuesta podría haber sido otra. La otra posición que le plantea es la política en la que le dice que si hubiera perdonado hubiera tenido todo el derecho y si no lo hubiera hecho también estaría en su derecho. Finalmente concluye diciendo que él hubiera concedido el perdón al soldado ya que eso no hubiera influido en ningún acto y es moralmente correcto desde su punto de vista.

LOS LÍMITES DEL PERDÓN. Elena Lozano Delgado

LOS LÍMITES DEL PERDÓN

 

RESUMEN: “EL GIRASOL”


Simón Wiesenthal era un judío que trabajaba en un campo de concentración nazi. Allí vivió en pésimas condiciones de vida y era forzado a trabajar en situaciones infrahumanas luchando por su vida. Muchos como él eran llevados a la cámaras de gas para realizar su exterminio. Simón fue uno de muchos que sufrieron el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial al no pertenecer a la raza aria considerada por Hitler.

 

Una mañana, en Lemberg, mientras era trasladado por los askaris pasó por delante del instituto de Tecnología. Ahora era un hospital de campamento por la guerra. Durante el camino, se fijó al pasar por el lado del cementerio que brillaban unos girasoles. Era un cementerio de soldados de la SS. Envidió el privilegio de esos soldados que aún muertos tenían un girasol que los representase y que parecía que pudieran comunicarse entre ellos. Sin embargo los judíos irían a simples fosas comunes donde nunca serían recordados.

 

 Al llegar al hospital, una enfermera se acercó a él preguntándole si era judío. Simón afirmó y la enfermera lo condujo hacia el interior del edificio ya familiar para él porque antes de estallar la masacre realizaba sus estudios allí. Llegó a una habitación en la cual se hallaba un soldado nazi miembro de la SS. Estaba vendado por casi todo el cuerpo excepto algunas partes como la boca, vendaje que presentaba manchas amarillentas. 

 

Este soldado estaba a punto de morir y necesitaba confesar lo que le daba remordimiento de hace mucho tiempo. Necesitaba obtener el perdón a manos de un judío, personas como él habían sido víctimas de gente como el soldado, y así morir en paz. Como miembro de la SS había tenido que matar a muchos judíos sin querer hacerlo. El judío no comprende el propósito de encontrarse allí al lado de un asesino pero la enfermera le había insistido que lo escuchase. 

 

Karl, el nazi, comienza relatando sus inicios en una familia religiosa que no aprobó su radicalización en las juventudes hitlerianas. Le cuenta cómo perpetraba los crímenes por los que pide su perdón. Crímenes atroces como el llevar a niños de familias judías a cámaras de gas. 

 

Simón le resultaron tan impactantes los hechos sobre familias judías que conocía que no le consigue contestar al judío y por lo tanto no le proporciona el perdón. A los días Karl muere y la enfermera intenta darle sus pertenencias, a excepción de un reloj que debía de ser entregado a su madre. La enfermera le da la dirección donde antiguamente vivía Karl.

 

El judío sigue preso y se plantea el dilema de si debería haberlo perdonado o no. Allí Simón le pregunta a un compañero teólogo su opinión. Éste le calma diciéndole que habiéndolo escuchado ya hizo una gran labor para permitirle morir en paz. Además, no debería perdonarle porque los judíos son un grupo grande y no puede perdonarlo en nombre de todos.

 

Al poco tiempo, Simón visita a la madre de Karl que le habla sobre lo bueno que era Karl a excepción de que se hubiese unido a las juventudes hitlerianas. Entonces, Karl decide no contarle los hechos atroces causados por su hijo.

 

El autor nos plantea que habríamos hecho nosotros en la situación del judío.

 


OPINIÓN DE LA AUTORA NECHAMA TEC:


Nechama nos ofrece su opinión si ella habría perdonado al nazi. Personalmente, opina que el escuchar al soldado y la prolongada estancia fueron actos de caridad suficientes. 

Considera que cada opinión va ligada al pasado de la persona y la situación actual. Se plantea este dilema por una entrevista de un reportero, y objeta que como seres humanos tenemos que ser responsables de las posibles consecuencias de nuestros actos, y que ella no tiene derecho a perdonar crímenes cometidos contra otras personas. En este caso los judíos. 

 

La autora habla de opiniones como las de Josek y Arthur en las que se apoyó Simón para concluir que el perdón es un acto de voluntad y solo la víctima tiene autoridad para concederlo. 

 

En este caso, el perdón lo pedía un hombre que había cometido crímenes atroces y tenía una actitud racista y ególatra incluso en su lecho de muerte. 

La autora reflexiona sobre la manera en la que el nazi trata de irse en paz. ¿ Por qué no haber hablado con sus compañeros alemanes para que terminasen con el exterminio y así evitar futuras muertes inocentes? ¿ Por qué sí relatar sus atentados a un prisionero judío? ¿ Por qué no se preocupa de la situación del judío que tiene delante, y solo lo utiliza para su perdón? 

 

Por otra parte, destaca la conmemorable actitud del judío. Escuchando aquellas hazañas, quedándose allí en vez de irse como él quería. Se sorprende sobre la fuerza moral de Simón y el mérito de considerar como una opción el perdón. Finalmente, el judío tiene una reacción muy caritativa, sintiendo lástima por el soldado.

 


OPINIÓN DEL AUTOR RODGER KAMENETZ:


Rodger opina que el silencio que el judío le proporcionó al soldado, era lo mejor que podía hacer. Él era prisionero y no tenía total libertad de expresión, podía tener consecuencias.

Destaca la manera en la que el nazi de refiere al judío, no lo considera una persona si no como si fuese una raza y no un individuo. En este caso, cualquier judío podría haber cumplido el papel de escuchar al soldado de la SS, el cual no demuestra respeto por él. 

Incluso en su último momento, lo que busca es su alivio al tormento de su alma. Reconoce que había hecho daño y se sentía culpable pero de un modo egoísta. A Simón no lo veía como persona si no como un judío, mientras que Simón sí lo veía como un ser individual. Eso le honra. Si lo hubiese tratado de igual manera se podía plantear un posible perdón.



OPINIÓN PERSONAL:


Personalmente, aún Simón siendo un judío y estando sufriendo el Holocausto, se le otorga una responsabilidad muy grande de un perdón por una comunidad entera. El soldado de la SS le pedía el perdón de algo que él no era quien debía perdonarle.

 

Sin embargo, ¿cómo era capaz el soldado de pedir un perdón por todos los crímenes causados? Se puede intuir alguna señal de arrepentimiento pero se sigue dirigiendo de manera racista al judío y no lo respeta. En este caso, el soldado debería tener en la cabeza que todo acto tiene consecuencias, aunque sea religioso y quiera intentar obtener el perdón, debe aceptar su destino de no ser perdonado. 

 

Concluyendo, no perdonaría al soldado de la SS ya que si tan arrepentido se muestra, debería haber tratado de mejorar la situación del judío o algún acto de caridad y no luchar egoístamente por su propio perdón.

 

Los límites del perdón. Hugo Aguilar Ojeda



    Resumen: "El girasol: los límites del perdón" 

    Simon Wiesenthal, era un prisionero judío que estuvo en un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial, nos cuenta una experiencia que marcaría el resto de su vida. En su difícil vida en el campo de concentración, le acompañan sus 2 amigos, Arthur, un viejo amigo, y Josek, un hombre muy religioso al cual Simon envidia por su fe y tranquilidad.

    Un día, mientras trabaja recogiendo escombros, una enfermera lo detiene y lo lleva a un hospital militar donde se encuentran soldados alemanes heridos. Allí, en una habitación oscura y maloliente, conoce a Karl, un joven soldado de las SS gravemente herido y al borde de la muerte. Karl le confiesa que ha cometido crímenes atroces contra los judíos y que, antes de morir, busca el perdón de una de sus víctimas para encontrar la paz.

    El soldado le relata el acto que más lo atormenta: durante una operación, él y sus compañeros encerraron a más de doscientas personas en una casa, les arrojaron granadas y dispararon a quienes intentaban escapar. Karl es atormentado especialmente por la imagen de una familia abrazada mientras se quemaban por el fuego.

     Desde entonces, ese suceso le ha hecho sentirse muy mal, y no ha podido quitárselo de la cabeza. Fue criado en una familia católica, siente un profundo remordimiento y cree que solo el perdón de un judío puede librar de sus pecados.

    Simón escuchó su confesión, vio la desesperación y el arrepentimiento del soldado, pero siente que no tiene derecho a perdonarlo en nombre de las víctimas. Por esto, no le pudo dar una respuesta y se fue.

    Esa decisión sigue en la cabeza de Simon, reflexiona sobre lo ocurrido y consulta a sus compañeros en el campo, quienes le dan varias opiniones: algunos creen que hizo lo correcto, pues el perdón no le correspondía, mientras que otros piensan que Karl, a diferencia de muchos nazis, al menos mostró arrepentimiento.

    Pasó un tiempo y Simon sobrevive a la guerra y decide visitar a la madre de Karl. La encuentra como una mujer amable que recuerda a su hijo como alguien bueno y noble. Sin embargo, Simón decide no contarle la verdad sobre los crímenes que su hijo cometió.


Opinión del capítulo: 

    Estoy completamente de acuerdo con todo lo que hizo Simon, él  no tiene la capacidad de perdonar en nombre de todo el pueblo judío, pero lo que no veo tan claro (aunque sigo estando a favor) es mentirle a la madre de Karl. Por una parte, a nadie le gusta que le mientan, y por otra parte, la madre, quien es descrita como una mujer amable que pensaba que su hijo se mantenía lo más lejos posible de las atrocidades que hacían los nazis; quizás no merece cargar con la consciencia de haber criado a un monstruo, y más teniendo en cuenta los valores cristianos de la familia, por lo que quizás esto era lo mejor para ella. Mucha gente pensará que mentir, aun justificándolo con que es lo mejor para la mujer, no es lo correcto, pero esto depende de cada persona y ese no es mi caso, pienso que las mentiras son un mal necesario.


DENNIS PRAGER

    Resumen:

    Este autor es un judío que, además de conocer los valores y y normas de su religión, habló y comprendió las diferencias que tiene el judaísmo con el cristianismo. Estas son la divinidad de Jesús, el concepto de perdón y del mal (están muy vinculados). Habla de que los judíos consideran el asesinato un acto imperdonable, pues la persona que puede perdonar (el asesinado) está muerto, y por ende no puede, tampoco lo puede hacer su familia ni Dios, mientras que en el cristianismo sí se cree que, cumpliendo algunas condiciones, entre las que está sacrificar tu propia vida, se puede obtener el perdón.

    Esta diferencia se ve muy bien reflejada en la historia de un grupo de jóvenes, que violaron y maltrataron a una mujer, y el cardenal les dió una visita en la cárcel y les dijo que Dios les amaba. Esto inmediatamente le mosqueó ya que hay muchos curas y personas que obran bien y desean conocer al cardenal, pero él, fue con los criminales. 

    Opinión:

    El autor comienza hablando de las normas morales de cada religión, y creo que es una forma muy correcta de abordar este tema, ya que determina en gran medida cómo se comportan ciertos sectores de la población, sin embargo, no puedo estar en contra de cómo obró el cardenal. Es cierto que hay miles de personas ilusionadas con conocer al cardenal, y que también esas personas obran mejor, pero creo que el autor no ha logrado comprender del todo lo que buscaba el cardenal con esto; ya que él, representando la religión, creían que ellos podían redimirse, volver a ser miembros de bien en la sociedad, por eso fue a verlos. Aunque haya muchas personas que merezcan verlo más que los criminales, no se trata de quién lo merezca, se trata de los valores del cristianismo.


ERICH. LOEWY

    Resumen:

    Nadie puede juzgar al autor, pues su experiencia fue única  y extrema. Simon está con un soldado de la SS moribundo que suplica su perdón en representación del pueblo judío, pero es una situación complicada, ya que aunque el soldado esté moribundo, sigue siendo una amenaza para Simon. A pesar de esto, Simon no le concede el perdón, ya que él no puede hablar en nombre de todos, aunque sigue teniendo compasión por el nazi.

    Esta compasión se ve reflejada en la visita de Simon a la madre del soldado, ya que le oculta la verdad sobre los crímenes que su hijo cometió, para evitarle así el dolor a su madre. 

    El texto concluye con que la razón y la compasión se deben equilibrar en los dilemas éticos, ya que la compasión sin raciocinio lleva al sentimentalismo, mientras que la razón sin compasión deshumaniza. Simon actuó con humanidad y es un ejemplo de fortaleza ante circunstancias extremas.


    Opinión:

        Opino que no somos consciente s de la fortaleza mental de Simon, él, podría haberlo perdonado por miedo a las represalias del nazi, ya que él podría haber hecho ejecutar a Simon, sin embargo, se mantuvo fiel a sus ideales y decidió no perdonarlo. Esto también se demuestra en la decisión de mentirle a la madre, ya que, tanto la decisión de no perdonar, como la de mentir, representa lo bien equilibrados que están la compasión y el razonamiento en sus decisiones.



Hugo Aguilar Ojeda


Los Límites Del Perdón-Sara Álvarez Berzel

 Los límites del perdón. Resumen



Esta historia nos sitúa en el Holocausto, donde el protagonista nos explica como es su vida diariamente en ese campo de concentración, nos explica como es la vida en ese lugar, lleno de sufrimiento, dolor y miedo, y como es imposible sentirse seguro en ese sitio.

 

El autor nos presenta a dos de sus compañeros, Arthur y Josek, ellos tres diariamente trabajaban en los ferrocarriles, aunque un día, a Simon, el autor, le asignaron otro trabajo en el hospital junto a otros prisioneros.

Mientras Simon estaba en el hospital, una enfermera se acercó a él repentinamente y le pidio que la acompañase, Simon fue con ella hasta que llegarón a una habitación, ahí se encontraba un joven soldado nazi que estaba gravemente herido y a punto de morir, el soldado se llamaba Karl, y le dijo a Simon que necesitaba hablar con el de un tema importante. El soldado comenzó a contarle todos los asesinatos y todas las cosas horribles que le había hecho a los judíos y que antes de morir necesitaba el perdón de al menos uno de ellos, Karl le explicó como los remordimientos de haber llevado acabo esos crueles actos no le dejaban vivir en paz.

Tras contarle todos los horribles asesinatos que llevó a cabo, Karl, preguntó a Simon que si le perdonaba, Simon, sin decir nada, simplemente salió de la habitación, después de eso fue y les contó a Arthur y a Josek lo ocurrido y cómo reaccionó, ambos coincidieron en que hizo bien en no perdonarle, que tal crueldad no debía ser perdonada.

Al día siguiente, Simon regresó al hospital y aunque intentaba esconderse de la misma enfermera que lo había llevado hacía Karl el día anterior, eventualmente ella le encontró, ella le dijo que Karl había fallecido y que si quería quedarse con sus pertenencias pero él las rechazó. Después de todo lo ocurrido, Simon, empezó a pensar si lo que había hecho era lo correcto, si había hecho bien en marcharse de la habitación sin darle respuesta alguna al soldado, sintiéndose así atrapado en un dilema moral.


Opinión de Eugene J. Fisher

Eugene J. Fisher habla sobre el libro diciendo que en su opinión, el libro desafía a una nueva generación de judíos y cristianos a resolver ese dilema moral aunque la busqueda de una solución puede resultar bastante dificil. Él nos cuenta que cuando el libro salió, él aún no había comenzado su cargo en la coordinación de las relaciones judeocatólicas para la Conferencia Nacional de Obispos Católicos, él expresa que se sintió muy aliviado de que nadie le pidiera una respuesta a ese dilema, ya que entonces no tenía una respuesta, y en la actualidad, sigue sin tener una respuesta clara. También explica que tal y como otros autores dijeron, nadie puede saber con seguridad que habría hecho ene sa situación, solo se puede teorizar sobre lo que uno esperaría haber hecho entonces ya que también nos dice que los cristianos no tienen una base experimental sobre la que hacer un juicio moral de como tendría que comportarse un judío respecto al Shoah.


Opinión personal.

Personalmente creo que Simon hizo bien en no perdonar a Karl ya que el arrepentimiento y una disculpa no van a devolver miles de vidas inocentes que han sido arrebatadas con tal crueldad, además, creo que es evidente que una persona que ha sufrido tanto como Simon por personas como Karl, no quiera perdonarle. 

Respecto a lo que defiende Eugene J. Fisher, es cierto que estoy de acuerdo con lo que dice sobre que los cristianos no tienen una base experimental sobre la que juzgar lo que un judío debería hacer o no en esa situación ya que no pueden ponerse completamente en el lugar de una persona que ha pasado por tanto dolor y sufrimiento.


LOS LÍMITES DEL PERDÓN. MARINA BENITO MATEO

    
LOS LÍMITES DEL PERDÓN 
Resumen 
    En el libro titulado los límites del perdón en el primer capitulo  “El girasol”, cuenta en primera persona la historia de Simon Wiesenthal, un superviviente del Holocausto. En el que narra una experiencia que marcaría su vida para siempre.
La historia se desarrolla durante la Segunda Guerra Mundial, en un campo de concentración nazi, donde Wiesenthal y otros prisioneros judíos son obligados a trabajar en condiciones inhumanas.

    Todo comienza cuando Wiesenthal y sus compañeros Arthur y Josek son trasladados por guardias nazis a través de la ciudad para realizar trabajos forzados. Durante el trayecto el autor observa un cementerio militar alemán donde cada tumba estaba decorada con un girasol, una imagen que le impacta profundamente. Wiesenthal se da cuenta de la gran diferencia entre ellos y los nazis hasta en la hora de la muerte, los judíos asesinados en los campos de concentración y ellos tenían tumbas individuales y dignas. Esta imagen del girasol se convierte en un símbolo representando la diferencia entre la muerte con honor y la muerte olvidada que presentaban los judíos.

    Un día fueron llevados a un sitio que no era el habitual, un antiguo colegio convertido en un hospital. Wiesenthal fue apartado por una enfermera de la SS donde lo llevo con un soldado nazi llamado Karl que deseaba hablar con un judío antes de morir.
Karl, un joven soldado de la SS gravemente herido le cuenta al autor que lo llamó porque necesitaba confesar sus crímenes y pedir perdón a un judío antes de morir. Karl le empieza a contar su infancia y que provenía de una buena familia, le confiesa finalmente que participo en una masacre contra judíos, en esta recuerda especialmente a una familia que en lugar de lanzarse por las ventanas para evitar ser quemados decidieron quedarse juntos hasta el final, este recuerdo le persigue y lo atormenta. Ahora en el momento de su muerte se siente profundamente arrepentido y siente la necesidad de ser perdonado.

    Wiesenthal se encuentra en la difícil situación de perdonar o no a Karl y se preguntaba, ¿merece perdón una persona que ha causado tanto sufrimiento?. Wiesenthal finalmente no lo perdona al regreso al campo de concentración le cuenta lo sucedido a sus compañeros los cuales unos opinan que hizo lo correcto y otro que debería de haberlo perdonado para aliviar el sufrimiento del soldado.

    Pasado un tiempo finalmente nuestro protagonista fue liberado del campo de concentración y acudió a visitar a la madre del Karl para comprobar si de verdad era una buena persona, esta le respondió que era un buen hombre. Tras esta visita Wiesenthal decidió que lo mejor para el era cerrar este capítulo y seguir con su vida.

OPINIÓN Y ARGUMENTACIÓN DEL AUTOR SMAIL BALÍC
    Este autor opina que el perdón es un valor importante pero no absoluto y obligatorio en todos los casos.
Para él el perdón solo puede ser otorgado por la víctima. La justicia y la reparación son fundamentales, no se trata solo de perdonar, si no que los crimines sean reconocidos y que los culpables asuman que son responsables. Por ultimo el afirma que el arrepentimiento debe ir acompañado de acciones, es decir, no basta que un soldado nazi pida perdón, si no que debería haber hecho algo para reparar el daño causado antes de su muerte.

    En resumen Smail Balíck piensa qué Wiesenthal hizo bien guardando silencio y no perdonando, porque el daño no se lo había echo a él y por tanto a él no le correspondía dar ese perdón.

        OPINIÓN PERSONAL ANTE EL DILEMA MORAL
    Estoy totalmente de acuerdo con este autor, ya que yo también pienso que el perdón es muy importante pero que no siempre se puede dar, aunque si este perdón va acompañado de acciones que de alguna forma compense todo el daño hecho la posibilidad del perdón podría ser mas factible. En el caso de Wiesenthal yo tampoco perdonaría, porque pienso al igual que el autor que he elegido, en este caso es imperdonable porque quien tiene que perdonar es la víctima y no terceras personas. Además creo que es muy egoísta la postura del soldado nazi, ya que, cuando sabe que va a morir busca su propio perdón para estar en paz, sin hacer  ningún acto para merecer el perdón.

Los límites del perdón- Carlos Alonso Pinto

 Resumen de “Los límites del perdón”



El protagonista de esta historia, El girasol, es Simon Wiesenthal, un prisionero en un campo de concentración en la época de los nazis (la Segunda Guerra Mundial). La historia se basa mayoritariamente en el dilema de perdonar o no a un soldado nazi que estaba en su lecho de muerte. Este soldado se llamaba Karl y estaba destinado a pasar sus últimos días en un hospital. En ese lugar, le confiesa a Simon todos los actos de masacre que había cometido contra los judíos y busca su perdón antes de morir.

Simon solamente escucha los lamentos del soldado y todos los sentimientos que este experimentaba por las atrocidades que había cometido. Sin embargo, Simon no puede encontrar palabras para expresarse, así que solo se limita a dejarlo en su habitación e irse del hospital. Luego, se dirige a donde estaban sus compañeros del campo de concentración para contarles lo sucedido. Ellos comienzan a discutir sobre si existía la posibilidad de perdonar o no.

Después de todo esto, Simon intenta seguir con su vida de manera “normal”, pero no podía dejar de pensar en el perdón que buscaba el soldado nazi para así poder irse con un poco de paz mental después de todo el daño que había causado a los judíos.

Días después, cuando ya había pasado todo ese episodio, Simon recibe la noticia de una de las enfermeras del hospital de que el soldado había muerto. Sin embargo, como mencioné antes, él nunca llegó a darle una respuesta sobre si lo perdonaba o no. Posteriormente, Simon visita a la madre del soldado cuando la guerra ya había terminado y se da cuenta de que ella no se imaginaba el daño que su hijo había causado a cientos de personas. Como Simon sabía que esta verdad la destruiría, simplemente decide no decirle nada para ahorrarle el dolor.

A lo largo de su vida, Simon recordaría este momento y reflexionaría sobre él durante mucho tiempo. También se planteó el verdadero significado del perdón y qué significaba realmente para él perdonar a los demás. Más adelante, esta pregunta sería analizada por muchas personas con diferentes puntos de vista para determinar si, en su lugar, habrían perdonado al soldado o no.

Al final de la historia, se deja una pregunta abierta: ¿Se debe conceder el perdón a alguien como Karl, alguien que ha hecho llorar a muchas familias y ha cometido crímenes “imperdonables”?


 Opinión del autor: Primo Levi

Para este escritor, que fue un sobreviviente reconocido del Holocausto, lo más importante es que, independientemente de nuestra opinión propia sobre este tema, para la opinión pública lo más relevante es que los actos cometidos reciban una sanción, para así pagar de alguna manera lo que se ha hecho. Para Primo Levi, lo mejor que pudo haber hecho Simon fue no decirle nada al soldado para que ninguno de los dos saliera aún más perjudicado de lo que ya estaban. Karl buscaba el perdón para consagrarse de alguna manera con la humanidad y poder morir en paz, pero desde la perspectiva de Simon y su familia (que estaban predestinados al sufrimiento), perdonarlo habría sido una falta de respeto moral. Además, quizás Simon habría sentido un remordimiento mucho más fuerte del que ya sentía al no responderle a Karl.

Levi también destaca el comportamiento que tuvo el soldado en ese momento de debilidad, cuando ya no podía hacer nada. No sabemos si, de haber vivido más tiempo, habría seguido buscando el perdón, pero, por lo que ya podemos esperar del egoísmo de los nazis, es posible que solo quisiera transferir el peso de sus actos a alguien más.


 Opinión personal:

En mi opinión personal, siento que hay situaciones que pueden llegar a ser perdonadas, pero también creo que hay un límite. Ese límite es cuando se ha causado daño a las personas sin ver sus consecuencias (algo que el soldado sabía perfectamente) mientras hacía sus actos antes de estar en un hospital, todo esto veo que no tiene mucha posibilidad de perdón.

Además, al perdonarlo, le estaríamos haciendo un favor, aliviándole una carga moral que seguramente llevaba consigo, y como mencioné antes, él no hizo nada por ayudar a los judíos y solo pensó en las consecuencias de sus acciones cuando ya no tenía otra opción. Su manera de actuar fue completamente egoísta, pues solo buscó el perdón cuando su vida estaba llegando a su fin por eso creo que todo perdón debe tener una intención de arrepentimiento temprano.

De otro punto que debemos darnos cuenta es que también tenemos que ponernos en la situación de todos los demás judíos, y si Simon hubiera le hubiera dado el perdón, no estaría siendo justo ya que pienso que los demás judios no habrían pensado de la misma manera.





Los límites del perdón - Juan José Muñoz García

 El girasol - Los límites del perdón

 

Resumen
Relata la vida de un judío llamado Simon Wiesenthal durante su estancia en un campo de concentración en la época de la Alemania nazi, donde cada día morían cientos de judíos. Allí se encontraba con dos amigos suyos Josek y Arthur, en el campo de concentración obtenían noticias pésimas temporalmente y aunque les llegara una buena para ellos era prácticamente imposible que fuera verdad.

Un día llamaron a unos 50 judíos para hacer trabajos fuera del campo de concentración, específicamente en el Instituto Tecnológico, su antiguo instituto. De camino se pararon en un cruce justo al lado de un cementerio y a Simon le llamó la atención que sobre una tumba se elevaba un girasol, tras reflexionar, pensó que aquel difunto mantenía una conexión con el mundo exterior a través de aquel girasol y que ellos, prisioneros del campo, eran asesinados y menospreciados sin respeto ni piedad. Ya llegado al instituto convertido en un hospital, llamaron a Simon para que fuera a la habitación de un joven, vendado entero menos la nariz y la boca para poder respirar, aquel sujeto era irreconocible. Se trataba de un joven militar alemán que quería hablar personalmente con él, suplicándole el perdón tras los asesinatos cometidos sobre judíos. Karl, el joven militar, se encontraba en estado crítico y tras una larguísima historia le comentó a Simon que no podía morir sin el perdón de un judío, sentía una necesidad por ello para morir tranquilamente. Más tarde Simon habló con sus amigos pero les atormentaba la pregunta de si debería concederle el perdón por los asesinatos a judíos, ellos se negaron a darle el perdón ya que no es sólo a él a quien incumbe el caso sino que hacia la población judía es un menosprecio imperdonable. Más tarde hay un encuentro con la madre de Karl ,quién ya falleció, y ella le vuelve a pedir el perdón que no lo concedió a su hijo.




Opinión de los límites del perdón


Personalmente, el perdón no se debe expresar solo con palabras sino que también con acciones, aunque aquel soldado yo no pudiera hacer nada, los asesinatos llevados a cabo dejan marca y destruyen a familias inocentes solo por el simple hecho de ser judíos. Esas familias que seguramente también fueron torturadas no tienen que dar el perdón ya que no provoca ningún cambio en su vida. Estas seguirán siendo víctimas de los nazis. Aunque el joven soldado no pudiera elegir qué hacer, cada hecho conlleva sus consecuencias por lo que el joven soldado a pesar de ser o no perdonado no tenía otra elección. Considero que en tal delicado caso el perdón es inconcebible.


Opinión de autor: Joseph Telushkin


Este autor se sitúa en diferentes casos hipotéticos como si en algunos de ellos el joven alemán cambiara de actitud y no se sintiera arrepentido por sus crímenes. Pone el caso de tener la oportunidad de sanarse, ¿no cambiaría el soldado herido realmente su perspectiva? Sin la presión de morir y estar sufriendo, quizás Karl no necesitaría un perdón para tener la conciencia tranquila ni tampoco hubiera llegado al pleno arrepentimiento, sino que podría seguir las ideas nazis nuevamente. Karl reclama que él no merece tal castigo de sufrir y se excusa de que los inocentes asesinados no fueron torturados durante tiempo para morir. Lo que expresa un concepto de no tanta empatía con los cientos de casos de masacres causados por sí mismo. Ya este soldado no puede arreglar lo hecho, el daño producido es irreversible y las vidas arrebatadas no volverán.