viernes, 7 de marzo de 2025

LOS LÍMITES DEL PERDÓN- LOLA DURÁN

 RESUMEN CAPITULO 1

 Este capítulo trata sobre un prisionero, llamado Simon en un campo de concentración junto a sus compañeros , más cercanos Arthur y Josek, un judío que había llegado hace poco. Al principio solo escuchaban noticias del exterior que se enteraban otros compañeros del campo de concentración, hasta que escucharon que una anciana había dicho que Dios estaba de permiso, cosa que Simon no le echó tanto caso al solo pensar en el presente; como el hambre, agotamiento, humillaciones…

 A primera hora de la mañana llamaron a Simón y a otros prisioneros más para salir a trabajar junto a los askaris, que iban cantando y mientras se iban uniendo el resto de prisioneros aunque no estuvieran de humor. Cuando iban por la calle, justo en un cruce, había un cementerio que llamó mucho la atención de Simón por la cantidad de tumbas que habían con un girasol cada uno, ya que parecía que los muertos estaban recibiendo luz y mensajes; el casi nunca pensaba en la muerte, aunque le hizo ver las cosas de otra manera. Siguieron andando dejando atrás el cementerio, hasta que se detuvieron delante del Instituto Tecnológico, que parecía que no había cambiado desde que el estuvo ahí, pero justo en la entrada había un cartel que ponía “Hospital de la reserva”; los prisioneros entraron juntos, junto a los Askaris que más tarde se irían, para ver qué tarea les tocaba hacer.

 Simón estaba con su tarea  hasta que una enfermera le preguntó si era judío, cosa que le extraño a Simón ya que se podía ver en su ropa y aspecto; a Simón esta situación le recordó a cuando trabaja, hace dos meses atrás, en los Ferrocarriles del Este, cuando un soldado bajo del vagón y le ofreció a que fuera a buscar en su mochila un trozo de pan ya que el no se lo podía dar. Mientras seguía a la enfermera recordó como era ese lugar antes, hasta que la enfermera le llevó hasta una sala que antes era el despacho, pero estaba cambiado, ahora solo había una camilla con una figura inmóvil que estaba envuelta de blanco con una voz débil que le pedía que se acercase, y que le queda poco tiempo para morirse, por lo que quería contarle su historia ya que Simon era judío, y este se quedó sorprendido mientras le escuchaba en silencio. Karl, que estaba inmóvil en la camilla, le contó lo que pasó en Ucrania, que a día de hoy le seguía persiguiendo, ya que el era soldado y le mandaron a rodear un edificio judío para lanzar granadas al interior, y entre llamas vio a una familia intentando saltar junto a una ventana, pero Karl y los demás soldados les dispararon; Con esto que le contó a Simón buscaba el perdón de él al ser judío, pero el no dijo nada y se fue de la habitación para ir de vuelta al campo de concentración, donde allí se lo contó a sus compañeros, pero 

Simon al otro día volvió y la enfermera le comentó que Karl había muerto, y que le había dejado una caja con sus pertenencias, pero no quiso aceptarlo. Años después Simon fue a visitar a la madre de Karl que estaba apenada por la muerte de su hijo y su marido, esta le contó la historia de Karl y Simón al ver que no le contó los delitos, decidió no decirle la verdad y se marchó.

AUTOR ELEGIDO: HARRY JAME CARGAS 

Harry desde el primer momento decide no perdonarlo y dejar que Dios decida si lo perdona o no. 

Para Harry el perdón es algo complicado, ya que depende del acto que haya hecho la persona y no sólo se trata de perdonar con la finalidad de  sentirse bien con uno mismo. En las escrituras cristianas comenta que aunque el perdón sea una virtud, en este caso es un acto imperdonable, y los únicos que le podrían decidir si los perdona o no sería la familia. Por lo que para el, Karl murió sin ser perdonado.


OPINIÓN PERSONAL


Desde mi punto de vista, me pareció bien lo que hizo Simon, ya que aunque sea de su misma Fe, no tiene porque ser el la persona que le perdone. Yo al igual que Simon no podría perdonar a Karl ya que no depende de mi el perdonar o no, dependería de la familia a la cual disparo. Aunque fue soldado de la SS por obligación del ejército alemán y no tuvo la opción de negarse, por más que sus padres quisiesen, pero si se podía haber negado a no disparar a la familia o haber tirado la granada hacia el interior del edificio, podría haber actuado con decisión propia y no haber disparado siendo consciente de lo que le estaba pasando a esa familia, y después no lamentarse todos los días de su vida hasta llegar a su muerte y días antes contárselo a una persona de su misma Fe para sentirse menos aliviado y pensar que podría ser perdonado.


LOS LIMITES DEL PERDÓN

 LOS LÍMITES DEL PERDÓN. RESUMEN CAPÍTULO 1 “EL GIRASOL”


 Este capítulo trata de de la experiencia de un hombre llamado Simon cuando fue llevado a un campo de concentración nazi. Nos cuenta sus  trágicas experiencias y anécdotas vividas en aquel lugar.

Él y un viejo amigo llamado Arthur fueron llevados al hospital militar para trabajar y una enfermera llevó a Simon a una habitación donde se encontraba un antiguo soldado de la SS llamado Karl gravemente herido, quién le contó todos los crímenes que había cometido durante la guerra sintiéndose bastante arrepentido de ello y con la intención de ser perdonado. Simon no quiso darle una respuesta y se fue, y, posteriormente le contó lo ocurrido a sus amigos, quienes le apoyaron por no perdonarle.

Aunque ya había pasado tiempo, siguió con la duda si debería de haberlo perdonado o no ya que realmente no le dio una respuesta clara al soldado en aquel momento. Para terminar con su duda, se lo comentó a su nuevo compañero Bolek quien se estaba preparando para ser sacerdote y se sintió más aliviado.

Al acabar la guerra, Simon fue liberado y en un viaje con su mujer observó unos girasoles que le recordaban a aquel soldado y decidió ir a hablar con la madre de él para resolver algunas dudas aunque siguió con bastantes.


OPINIÓN Y ARGUMENTO DE UN AUTOR: ALAN L. BERGER


 Este autor defiende que Simon no debería perdonar a el soldado por mucho arrepentimiento que sintiese ya que todos los actos que realizó no son dignos del perdón de nadie.

Si Simon le hubiese perdonado habría caído en la trampa de los nazis, ellos matan pero no hacen nada por ellos por lo que su arrepentimiento no sirve de nada, solo actúan de manera inmoral.

Los asesinos piden el perdón después de realizar actos tan graves y hacer tanto daño a millones de personas.Y, por ello, no hay que ser moral con esas personas que no entienden lo que es.


OPINIÓN PERSONAL


 Dichas acciones llevadas a cabo por los nazis son totalmente imperdonables dado que la muerte de alguien no se perdona ni se puede olvidar. El sufrimiento en el que han estado sometidos los judíos y familiares es algo que les perdurará siempre. No importa todo lo arrepentidos que puedan llegar a estar aquellos asesinos porque las atrocidades que han cometido son deshumanas y totalmente inmorales. El perdón no quita los actos que se han realizado y el daño causado.

 





Los Límites del Perdón - Daniela De La Rosa

 

“LOS LÍMITES DEL PERDÓN: EL GIRASOL” - SIMON WIESENTHAL

¿Hasta qué punto serías capaz de llegar a perdonar a alguien? Este sencillo y a su vez complejo dilema es el que se nos plantea en el libro “Los Límites del Perdón”, específicamente en el capítulo ``El Girasol”, de Simon Wiesenthal, una autobiografía que refleja un evento de su vida durante su aprisionamiento en un campo de concentración.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler comenzó una búsqueda de judíos y otros grupos que consideraba inferiores. Entre ellos estaba Simon Wiesenthal, un arquitecto de origen judío que llevaba una pacífica vida, a pesar de los múltiples ataques que recuerda en contra de judíos en el “Día Sin Judíos” antes incluso la guerra. Simon fue capturado por las fuerzas nazis, las SS, y relata un suceso que experimentó durante su estancia en el campo de concentración de Lemberg.

Una mañana los guardias los dividieron en grupos para llevarlos a hacer trabajos. Simon, siguiendo a su grupo y bajo la mirada de los transeúntes y de los askaris, guardias rusos que supervisaban a los prisioneros, divisó en el camino un cementerio militar, y se interesó por los girasoles que reposaban sobre las tumbas de cada militar alemán. Simon formaban parte del grupo que debía ir a una antigua universidad, el Instituto Tecnológico, donde consiguió en el pasado su licenciatura pero que ahora servía como Hospital Militar.

Cuando llegaron al hospital, se les encargó la tarea correspondiente. Sin embargo, él fue interceptado por una enfermera que buscaba un judío. Esta lo guio por unos pasillos hasta llegar a una sala. Le hizo pasar y lo que Simon encontró lo dejó confundido: una camilla con una figura, que supuso que era un alemán, cubierta con vendas.

El soldado nazi, Karl, de 21 años le cuenta que, aunque creció en una familia religiosa y ejemplar, todo cambió cuando se unió a las Juventudes Hitlerianas y, al estallar la guerra, alistarse a las SS como voluntario, a pesar de la desaprobación de sus padres. Demostrando arrepentimiento y buscando el perdón antes de morir de una víctima del Holocausto, le relata sus crímenes durante la guerra. Simon, muy impactado, recordó a las familias judías que murieron. Por ello, no tuvo la fuerza para responderle al alemán.

Se marchó del hospital y al volver al campo de concentración, insatisfecho con la decisión que tomó, les pidió su opinión a algunos amigos, como Arthur, o Josek, que le señalaron que hizo lo correcto y que no debería darle tanta importancia. Al día siguiente, Simon tuvo que volver al mismo hospital y la enfermera lo llamó, esta vez para comunicarle que Karl había muerto y que le dejó algunas pertenencias.

Pasaron un par de años, todos sus antiguos amigos murieron, pero él seguía prisionero en otro bloque. Allí, Simon le preguntó a Bolek, un teólogo polaco, sobre su opinión y este le señaló que el alemán veía a los judíos como una comunidad y que podría perdonarlo en nombre de todos, pero que con haberlo escuchado pudo morir en paz.

Tras la liberación, Simon volvió con su esposa y se alistó a una comisión para cazar nazis. Al poco tiempo, durante un viaje, decidió visitar a la madre de Karl. En el lugar, pudo corroborar lo que este le dijo; que venía de una buena familia con valores. No queriendo arruinar la visión que la madre tenía de Karl, decidió no contarle acerca de los crímenes cometidos por él y pasar página. Finalmente, Simon Wiesenthal nos pregunta qué hubiéramos hecho frente a este dilema moral que rondó su cabeza tanto tiempo.

OPINIÓN DE HARRY JAMES CARGAS EN CONTRASTE CON MI PROPIO CRITERIO

El autor Harry James Cargas explica su miedo a no ser perdonado “en el juicio final” en el caso de que perdone a un asesino. Realmente, él cree que el perdón puede considerarse en ciertas situaciones, que es un valor admirable. Sin embargo, no siempre debe de llevarse a cabo pues hay cosas imperdonables. Dice que, quizás, al perdonar, podemos situarnos por encima de otro. Se cuestiona quiénes somos nosotros para perdonar y si, realmente, tenemos valor para hacerlo. Opina que el perdón es en realidad algo que solo Dios debe llevar a cabo, que no somos aptos para perdonar y que, por ello, no perdona a Karl.

Personalmente, tampoco perdonaría al soldado nazi. No por miedo a que no se me perdone o porque Dios sea el único apto para dar perdón y paz, pues los que tienen el derecho a perdonarlo son las víctimas, lo cual, claramente, es imposible, si no más bien porque no considero que tal persona merezca el perdón. Primeramente, debemos tener muy en cuenta el hecho de que el soldado se alistó voluntariamente al ejército nazi, a pesar de la explicita desaprobación de sus padres. Él mismo se buscó tener que llegar a matar a personas, por muy arrepentido que esté ahora. Alistándose a las SS sabía que tendría que matar a personas inocentes.

Por otra parte, aunque a priori parezca demostrar arrepentimiento, realmente llega a notarse más preocupación por sí mismo que por las víctimas. No solo se compadece de sí mismo, sino que también menciona, en cierto punto, que ellos también son culpables. En su frase ``Mira, esos judíos murieron rápidamente, no sufrieron como yo. Aunque no eran tan culpables como yo ´´ se puede entender que, según Karl, esos judíos tienen parte de culpa de la situación. Además, se compadece de sí mismo, diciendo que va a morir sufriendo y que es muy joven para morir. Piensa más en sí mismo que en las verdaderas víctimas, las cuales, al contrario que él, no se buscaron la muerte.

Por esto, considero que Karl, al igual que cualquier otro soldado nazi que haya asesinado a conciencia a personas inocentes, no debería ser perdonado bajo ninguna circunstancia.         

Los límites del perdón- Ángela Alarcón

 RESUMEN

  Durante la segunda guerra mundial el judío Simon Wiesenthal se encontraba en un campo de concentración, lugar donde estaba con personas de diferentes estratos sociales. Las noticias allí no eran buenas, pero siempre las aceptaban ,pues estaban acostumbrados a ellas. Sus compañeros más cercanos eran Josek y Arthur y la música era un elemento importante allí.

  Un día eligieron a 50 hombres, a los cuales formaron por tríos, uno de ellos era Simón pero su amigo Arthur no fue elegido. Se dirigían al Instituto Tecnológico ,al salir  Simon vio que cerca había un cementerio y que en cada tumba había plantado un girasol. Al llegar Simone recordó “el día sin judíos” el cual se solía hacer en el instituto que ahora se había convertido un hospital .Simon coincide con una enfermera y decide ir con ella después de que le dijera que le acompañe, pensando que le daría comida. Allí tuvo un encuentro con un herido que era miembro de la SS llamado Karl. Este le contó toda su historia esperando que Simon le perdonara, estaba muy arrepentido y cerca de morir pero después de escucharle Simon decide salir de la habitación sin decir nada.Al regresar al campo de concentración Simon le cuenta a sus amigos lo ocurrido. Cuando vuelve a ir al hospital la enfermera le dice que Karl había fallecido y le había dejado sus pertenencias las cuales Simon acaba rechazando.

  Años más tarde Simon fue liberado, pero sus dos amigos habían muerto en el campo de concentración. Simon decide ir a visitar a la madre de aquel soldado, pues no había olvidado su historia y ella le dice que era un buen hombre. Después de conocer mejor la historia de Karl, Simon decide no contarle a la madre todo lo que sabía sobre él porque se había dado cuenta de que había sido enseñado para hacer el mal. Finalmente Simon se encuentra con el dilema de si debería haberlo perdonado o no.

Opinión personal

  Me parece que la actitud de Simon fue acertada ante la situación con Karl. Si yo hubiera sido Simon no le hubiera perdonado y menos en nombre de todos y cuando estaba apunto de morirse. Lo único que buscaba el soldado era morir en paz y eso no era suficiente con que Simon le hubiera perdonado en nombre de todos los judíos porque había muchas personas implicadas y muchas otras que han sufrido por su culpa. Karl debería de haber pensado en el daño que causaría antes de haber actuado así. Por otro lado, me gustaría recalcar que todos tenemos derecho a arrepentirnos y que hubiera sido peor si no hubiera pedido perdón aunque sea en el último momento de su vida, pero ya era tarde y aunque lo hubiese perdonado nadie iba olvidar todo lo que había hecho.

Opinión de Mark Goulden

  El autor deja claro que no lo hubiera perdonado, sino que incluso lo hubiera matado. Piensa que la sociedad de hoy en día a olvidado demasiado rápido todo, hasta siendo una situación de gran gravedad y que el perdón lo deberían de dar las personas que acabaron muertas porque si los muertos no pueden perdonar los vivos tampoco. Muestra datos sobre las personas que por desgracia acabaron asesinadas y dice que si Karl no hubiese estado a punto de morir podría haber seguido matando a muchas personas. Es algo con lo que estoy completamente de acuerdo, pues como estaba muriéndose quería escuchar el perdón de una sola persona para que pudiera morir con la conciencia tranquila. Mark dice que una cosa es olvidar, como parece que toda la sociedad ha acordado y otra cosa diferente es perdonar ya que cuesta mucho más.

 


LOS LIMITES DEL PERDON. CASIMIRO ROMERO

 El Girasol: Los Límites del Perdón

Esta historia es narrada por un judío polaco llamado Simon Wiesenthal, quien relata cómo fue su vida a partir de la Segunda Guerra Mundial. Simon es capturado y llevado a un campo de concentración en Lemberg, donde la vida y la muerte van de la mano. Obligado a realizar tareas ordenadas por los nazis, encuentra refugio en la compañía de sus dos grandes amigos, Josek y Arthur, quienes se convierten en su única familia.

Un día, Simon es seleccionado para una misión en un hospital militar, donde debe recoger basura. Mientras realiza su labor, una enfermera lo elige para llevarlo ante un soldado nazi malherido llamado Karl. Este, atormentado por su pasado, le confiesa las atrocidades que cometió contra los judíos y le pide el perdón de Simon en nombre de la comunidad judía como último deseo en la vida humana.

Simon, perplejo y sin palabras, escucha atentamente pero no responde. Profundamente marcado por el encuentro, regresa al campo de concentración y cuenta lo sucedido a sus amigos. Josek  y Arthur opinan que un nazi no tiene perdón de Dios después de haber arrebatado tantas vidas, incluso si se arrepiente antes de morir. 

Con el tiempo, la guerra llega a su fin, pero la duda sigue atormentando a Simon. Sus amigos, Josek y Arthur, fallecen en manos de los soldados. Años después, Simon decide visitar a la madre de Karl, quien le habla sobre la bondad de su hijo antes de la guerra. Simon, sin revelarle la verdad sobre los crímenes de Karl, se marcha con la incertidumbre de si tomó la decisión correcta.

Al final de su vida, tras haber participado en los juicios contra los nazis, recuerda que ninguno mostró verdadero arrepentimiento, excepto Karl. Sin embargo, en el libro sigue la pregunta latente: ¿Qué habrías hecho en su lugar? ¿Lo habrías perdonado, a pesar de sus crímenes y del sufrimiento causado? ¿O habrías negado el perdón,con la pena más grande en su corazón sin haberte hecho nada directamente a ti?


Autor Theodore M. Hesburgh:

Theodore es un gran sacerdote y según su instinto podríamos decir que “en nombre de dios” si lo perdonaría.

Además de que en eso consiste su trabajo, en perdonar. Pero en mi opinión si Theodore hubiera sufrido todo

lo que sufrieron esos inocentes judios ¿Crees que lo perdonaría así de fácil? Desde mi punto de vista todo

aquel que ha sufrido hasta la muerte no sería capaz desde un punto racional de perdonar la muerte sin ningún

tipo de consecuencia. 


Propia opinión 

Desde mi punto de vista, lo primero que tenemos que hacer para dar nuestra opinión es situarnos en la piel de Simon. Simon que es un judio polaco, que en el momento del hospital ya había vivido un tiempo bajo los efectos del holocausto;Karl le pone a prueba pidiendo el perdon . El silencio de simón no fue de no perdonar sino de temor y pánico.

Simon, siendo judio y según la situación tuvo que haber tenido varias cosas en cuenta.

En primer lugar su religión; Simon y las personas que murieron tenían las mismas creencias en el Judaísmo, según el Judaísmo no puedes perdonar a los que tienen prohibido el perdón. Además que tú puedes perdonar a alguien que te haya hecho algo a ti, en cambio no a alguien que haya hecho algo a otra persona en su nombre.


En segundo lugar tenemos que tener en cuenta la situación del soldado Karl. Karl estaba muy enfermo y en su situación es probable que todo lo que dijera fuera verídico. Lo único es que él, al disculparse pidió “un judio”, un judio cualquiera, Karl lo único que quería era confesar sus hechos pidiendo el perdón innecesario de Simon. Si el no tuvo la intención de asesinar o maltratar, debería haber no disparado o alejarse lo máximo posible a ser soldado para no cometer las atrocidades que cometió.

Estos son los hechos por los que yo no perdonaría al soldado Karl en la situación de Simon. 





LOS LÍMITES DEL PERDÓN.ANA CRUZ

RESUMEN

     Este relato narra la historia de Simon Wiesenthal, un judío encerrado en un campo de concentración nazi, en Polonia. Para su desgracia esta atrapado en un infierno, ya que un campo nazi, es un sitio donde la muerte siempre esta presente y no sabes si mañana despertarás vivo o muerto. 

Sin embargo, un día eligieron a  Simon y otras personas para hacer trabajos en el campo. Pero Simon, choca con algo que le cambiaría totalmente su manera de pensar: un cementerio de soldados nazis, un poco extraño ya que cada tumba posee un girasol; símbolo de respeto hacia la persona fallecida. Esta imagen se le queda grabada en la cabeza ya que es injusto  porque cuando un judío muere es amontonado con los demás cadáveres y es olvidado, sin poseer un lugar donde descansar en paz, una tumba. Cuando en realidad, los malos son los nazis, ellos son los que deberían de caer en el olvido, no sus víctimas, los judíos.


El instituto de tecnología donde Simon había estudiado cuando era joven, se convirtió en un hospital, donde una enfermera busca a Simón para decirle que alguien quiere hablar con él, es un soldado de la SS, Karl. El cuál está lleno de heridas y apunto de morir y empieza a explicarle a Simón que antes de ser soldado él era una buena persona, tenía familia, amigos. Pero cuando fue a la guerra se convirtió en una persona totalmente distinta, ya que se dejó influenciar por sus demás compañeros y empezó a ver algunas malas cosas que estaba haciendo incluso normales.

En ese instante es cuando Karl comienza su confesión: durante la guerra judía prendió una casa en llamas junto a sus demás compañeros, viendo a morir a ancianos, madres e incluso niños, en ese momento no sintió nada pero ahora se siente bastante arrepentido y necesita que un judío lo perdone y poder morir en paz, Simon se queda en shock, decide irse de la habitación sin decir apenas una palabra y le cuenta a sus compañeros lo ocurrido.


La charla de Simon con aquel soldado no le deja dormir, por lo que al día siguiente decide volver al hospital, para ver cómo se encontraba Karl, el cuál finalmente falleció. Allí se encontraba la madre de Karl la cual le empezó a hablar con orgullo a Simon sobre Karl, dándose Simon cuenta que ella no sabe apenas nada de lo que le hizo su hijo a la población judía. El decide guardar silencio, para que recuerde a su hijo como la buena persona que era antes de ir a la guerra.

Años después Simon es libre y  basa su vida en encontrar la justicia, pero a pesar de todo la historia de Karl sigue en su mente.


OPINIÓN DE ALAN. L BERGER

Alan ha usado este libro como materia de estudio en su programa, en el cuál sus alumnos continúan con la confusión de si haber perdonado a Karl o no. Además explica los dos tipos de silencio que Simon guarda, el primero cuando el soldado herido le pide que le perdone y no sabe qué decisión tomar, sin embargo, en el segundo ve a la madre de Karl y decide empatizar un poco con él y no contarle a su madre la verdadera versión de su hijo, para que lo recuerde como la buena persona que era.
Alan, se sostiene  su opinión de no haber perdonado a ese soldado, ya que las únicas personas autorizadas en hacerlo son a las que mató ese dia, no un judío cualquiera.
Además al confesarle lo terrible que le hizo a la población judía a otro judío, estaba demostrando que no había aprendido nada, ya que le pidio a la enfermera que trajera un judío cualquiera, por lo que los seguía considerando personas anaónimas.
Este autor, afirma como Karl no está arrepentido, justificando esto como que está apunto de morir y antes no había dado ninguna señal de pesadumbre.
Alan también se cuestiona el papel de la iglesia porque sus enseñanzas no impidieron que Karl cometiera los crímenes. Finalmente, se enorgullece de la opinión tomada por Simon ya que si lo hubiera perdonado, le hubiera dado la razón a los nazis, como si todo lo malo que hubieran hecho apenas tuviera importancia y se solucionará con un simple perdón.

OPINIÓN PERSONAL

Desde mi punto de vista, para que el perdón sea válido debe de haber un arrepentimiento sincero, cosa que Karl no demostró en ningún momento de su vida, solo horas antes de morir. Por lo que Simon hizo muy bien en no perdonarlo, ya que una simple disculpa no perdona todo lo que hizo este solado durante sus años como azi, sin olvidar que Simon no puede perdonar en nombre de las miles de personas fallecidas ya que debe de ponerse en el lugar de aquellos muertos para saber si podría haber perdonado a aquel soldado.

  Es cierto que la imagen de su madre hablando bien de él, justifica que antes de hacer tanto daño era una buena persona, esto es una escena que cambia un poco la manera de ver al soldado y te lleva a cuestionar todo lo que ha podido pasar para llegar a hacer esas cosas tan crueles, pero no cambia el hecho de que sus crímenes son imperdonables. 

En conclusión pienso que Simón pudo tomar la mejor decisión de no perdonarlo porque sería injusto para las víctimas y hubiera minimizado sus crímenes.





LOS LÍMITES DEL PERDÓN- JAVIER SÁNCHEZ

 

LOS LÍMITES DEL PERDÓN.

RESUMEN


El texto relata la experiencia de Simon Wiesenthal, un arquitecto judío en un campo de concentración alemán durante la Segunda Guerra Mundial, donde los judíos sufrían terribles abusos.

Simon estaba en un grupo con su amigo Arthur y Josek, un hombre muy religioso con quien discutía sobre la bondad de Dios frente a la maldad del comandante Wihaus. A veces se preguntaban si Dios los había abandonado, dadas las atrocidades del campo.

Un día, Simon y otros 50 prisioneros fueron enviados a trabajar fuera del campo. Al pasar por un cementerio, notó girasoles en cada tumba, lo que lo hizo pensar que los muertos recibían luz y mensajes de alguna manera. Llegaron luego a un instituto donde Simon había estudiado, ahora convertido en hospital militar. Allí, una enfermera lo llevó al decano, donde un soldado de la SS moribundo, llamado Karl, quería confesarse. Karl había participado en la masacre de cientos de judíos y, lleno de arrepentimiento, buscaba el perdón de la comunidad judía. Simon, sin decir palabra, salió y regresó al campo.

Más adelante la enfermera le informó que Karl había muerto, dejándole sus pertenencias, pero Simon rechazó todo. Dos años después, Simon fue trasladado a otra prisión, donde conoció a Bolek, un teólogo polaco, con quien habló sobre la situación con Karl. A pesar de no llegar a una conclusión, Simon sintió que no había actuado correctamente al no perdonar al soldado.

Al final de la guerra, Simon decidió visitar a la madre de Karl, quien estaba devastada por la muerte de su hijo. Simon, sintiendo lástima, decidió no hablarle sobre los crímenes de Karl, pero reflexionó sobre su arrepentimiento y su naturaleza, concluyendo que Karl había sido un buen hombre que fue corrompido y se arrepintió al final. Sin embargo, Simon seguía dudando si debió perdonarlo y si su silencio frente a la madre fue lo correcto.

OPINIÓN

Harry James Cargas, académico y autor estadounidense, se opone al perdón a los nazis. En su respuesta a Simon, dice que él también habría actuado igual, ya que considera que el perdón es algo que solo corresponde a Dios, y no a los seres humanos. Además, cree que perdonar haría que la persona se sintiera en deuda.

OPINIÓN PERSONAL.

Estoy de acuerdo en parte con Cargas. En el Evangelio, se pregunta quién puede perdonar los pecados sino solo Dios. Karl, siendo católico, sabía que "No matarás", y solo buscaba el perdón de un judío para encontrar paz. Pero si cometes un mal, debes asumir la responsabilidad y no pedir perdón solo para aliviar tu conciencia. Además, el perdón de Simon no tiene peso, ya que no fue él quien sufrió el daño. Solo las víctimas tienen derecho a perdonar.