viernes, 7 de marzo de 2025

Los Límites del Perdón. Christian Soldán

 Resumen del capítulo "El girasol"

Esta historia trata sobre un hombre judío llamado Simón que nos cuenta como era su vida en el campo de concentración de Lemberg y sobre los diversos trabajos que les daban los soldados de la SS. También habla sobre sus amigos que vivían con él, uno se llamaba Arthur el cuál lo conocía de toda la vida y el otro era Josek que se conocieron en el campo de concentración.

Un día, a Simón lo separaron de sus amigos y lo pusieron en otro grupo para ir a trabajar a limpiar la basura de un hospital, ese hospital anteriormente era el Instituto Tecnológico donde Simón estudió. En plena marcha hacia el hospital Simón se fijó en un cementerio dónde había girasoles y él sintió envidia por esos muertos del cementerio ya que él sabía que no iba a tener una tumba y menos un girasol encima.

Cuando llegaron al hospital una enfermera de allí le dijo a Simón que le acompañase, él sin saber nada la siguió. La enfermera lo llevó hacia una habitación donde había un soldado de la SS totalmente vendado, este soldado se llamaba Karl. Karl le suplicó a Simón que se quedase al lado de él porque le tenía que contar una historia catastrófica, Simón le hizo caso y se quedó. Entonces Karl empezó a ponerle en contexto antes de llegar a la historia catastrófica. Simón sin estar cómodo quería irse pero Karl le seguía suplicando que se quedase que todavía no se había confesado, entonces Simón se quedó. Karl empezó a contarle el peor crimen que él había realizado que fue que metió a más de doscientos judíos en una casa con bidones de gasolinas y que una vez estaban todos dentro empezaron a tirar granadas y aquel que intentase salir lo fusilaban. Karl le suplicaba a Simón que le perdonase por estos crímenes que había realizado ya que no hay día que se acuerde de ese día. Simón sin saber que hacer ante tal situación ya que estaba en shock, se fue de la habitación sin decir nada. Una vez que salió de la habitación se fue devuelta con su grupo.

Llegó al campo de concentración y le contó ha Arthur y ha Josek para que diesen su opinión sobre si hizo bien o mal quedándose en silencio, ellos estaban de acuerdo con la decisión de Simón de no haberle contestado nada, ya que para ellos dos no se merecía perdón ninguno.

Ya pasado unos años, los amigos de Simón murieron, y más tarde fue liberado. Él no dejaba de pensar en la historia de Karl, por lo que fue a visitar a su madre para poder comprobar si lo que le contó Karl ers cierto.

Cuando llegó a la casa de la madre, ella le contaba lo buen chaval que era y así Simón pudo comprobar que lo que le contó Karl era cierto. Simón no le quiso contar a la madre los crímenes que hizo el hijo, ya que no quiso quitarle a la madre la buena imagen que tenía de Karl. Ya después de todo esto Simón se volvió a preguntar en que debería de haber hecho, si perdonar o no perdonar.

Reflexión Personal:

En cuestión de perdonar o no perdonar es una elección muy complicada ya que es una cosa que debemos de pensar muy bien, sobre todo con unos crímenes tan catastróficos como la que ha realizado Karl (Soldado de la SS). También se debe de tener en cuenta la política que había en aquella época, la ideología de la sociedad,..., pero aún así los nazis eran totalmente conscientes de lo que estaban haciendo y aún así realizaron tales crímenes. Se empiezan a dar cuenta de las consecuencias una vez ya has realizado el crimen. 

En mi sincera opinión, yo no perdonaría a Karl, ya que él era totalmente consciente en donde se estaba metiendo y de lo que iba a hacer, es decir, matar judíos. Y a mi no me vale, por mucho que se arrepienta, perdonar tales actos que perfectamente se podían haber evitado.

Opinión de Mark Goulden:

Mark dice que el perdón lo deben de dar las personas que han sido ofendidas que por desgracia no están aquí, por lo que si los muertos no pueden perdonar los vivos tampoco. 

Mark no hubiese perdonado al soldado de la SS por diversas razones: 

La primera es de que hay millones como el soldado moribundo con las mismas ideologías y valores que se enorgullecen de defender a los suyos y hacer todo lo posible por los suyos.

La segunda es que si el soldado moribundo no le hubiese pasado eso en qué se hubiese convertido. 

La tercera es que hubiese pasado si Alemania hubiese ganado la guerra. 

Por lo que Mark dice que él se hubiese quedado para ver como quedaba un nazi menos en el mundo.

Crítica sobre la opinión de Mark:

Estoy totalmente de acuerdo en no perdonarle sobre todo por las razones que da este autor, ya que si hubiese pasado todo eso el mundo sería totalmente diferente ya que costaría más sobrevivir. En lo que no estoy de acuerdo en quedarme a ver como muere el soldado moribundo ya que yo en esa situación no tendría sentimientos ninguno porque se que tengo muchas probabilidades de morir en cualquier momento, tampoco estoy de acuerdo en que si los muertos no pueden perdonar los vivos tampoco. Los muertos ya no pueden hablar además no están en este mundo, solo siguen estando los vivos. Por lo que los vivos tienen la capacidad de seguir viviendo y poder hablar con la gente, así que son los que tienen que dar el perdón a aquellos que de verdad se lo merecen.


jueves, 6 de marzo de 2025

Los límites del perdón. Paula Piña Luna

 RESUMEN CAPÍTULO 1 Y 2, “EL GIRASOL”. 


Estos dos capítulos narran la historia de un judío llamado Simon, quien cuenta las dificultades que se va encontrando en su estancia en el campo de concentración, junto a sus amigos Josek y Arthur, entre ellas, un problema moral el cual se nos replantea al final del relato.

Simon se vio envuelto en una tarea, que requería salir del barracón y llegar a lo que fue su antiguo instituto tecnológico, lo que ahora era un hospital alemán. En su camino hasta el lugar, los rehenes anduvieron por la ciudad, al pasar por un cementerio, Simon observó que cada tumba alemana tenía un girasol  (símbolo de conexión con la vida incluso después de la muerte). Aquella imagen lo marcó, incluso muertos, los alemanes tenían más derechos que los judíos vivos. Al llegar al hospital y asignarle la tarea (recoger basura), comenzó el dilema moral, puesto que una enfermera arrastró a Simon a una habitación donde se hallaba un alemán herido perteneciente a la SS, quien lo pondría en un gran compromiso, se llamaba Karl.

Karl confesó que él había matado a judíos, recalcando una de sus experiencias en la que los nazis mataron a miles de judíos hallados en un edificio. Además habló de sus padres religiosos y reprimidos mientras sostenía una de sus cartas entre las manos. Simon, inquieto por la situación, intentó huir en varias ocasiones, pero Karl lo retuvo hasta confesar su arrepentimiento y pedir que se le concediera el perdón de los judíos, para, de esta forma, morir en paz. Simon, sin saber reaccionar, abandonó la habitación sin ponerle solución a dicho problema moral, lo que le causó remordimiento  y pesadillas el resto de su vida.

Al volver al campo de concentración y contarle a sus amigos la situación, estos tenían clara su decisión de no perdonarlo, al no tener el permiso de hablar en nombre de todos los judíos y apoyaron la acción de Simon. Tuvo que volver al hospital, sin embargo el alemán ya había muerto, y, aunque le delegó sus pertenencias como símbolo de agradecimiento, el judío las rechazó.

Pasaron dos años, Arthur y Josek murieron. Simon fue trasladado a una prisión, donde su destino parecía ser la muerte. Los nazis querían eliminar a los judíos antes de la llegada de los americanos. Un polaco llamado Bolek, fue desterrado a la misma habitación de Simon, el cual, aún atormentado por la situación del alemán enfermo, decidió contarla, y el polaco, aspirante a evangelista, confesó su decisión de perdonarlo afirmando que para el perdón solo es imprescindible el arrepentimiento profundo de aquel soldado.

Finalmente y con suerte, los judíos fueron liberados, volviendo así a sus hogares, mientras que Simon decidió investigar los casos nazis ocurridos en ese largo periodo de tiempo, no sin antes haber ido a visitar a la madre del enfermo alemán, en busca de respuestas, para saber cómo era realmente la historia de aquel hombre. Su madre lo catalogó como un buen chico y Simon decidió escuchar a la religiosa mujer con compasión, sin revelar las desgracias que su hijo ocasionó, callando, una vez más, ante las decisiones difíciles.

Y ahora, ¿fue el silencio la mejor respuesta? ¿Qué habrías hecho en su lugar?,




AUTOR: ALAN L.BERGER.


Frente al problema moral de perdonar o no a un asesino nazi, presentado en el libro de Simon Wiesenthal, existen opiniones controversiales sobre cuál sería la acción adecuada a realizar en dicha situación. Además, este autor desafía la credibilidad del perdón de Karl y la importancia del silencio de Simon.

Analiza los diferentes silencios del judío, siendo, el primero, de confusión, mientras que el segundo fue consciente, realizado como acto de gentileza. 

Aun así, Alan defiende su postura de no perdonar al alemán, mencionando como argumento el pecado judío (Pecado que cometen los hombres contra otros hombres) que obliga a que los pecados entre personas solo pueden ser perdonados por la víctima directa., siendo así, imposible de perdonar en nombre de todos los fallecidos. Destaca el egoísmo que parece presentar Karl, al buscar el perdón como una manera de acudir al cielo sin remordimiento, y mostrando además, una actitud nazi, considerando a Simon un judío más, sin importar cuál, puesto que estos eran inferiores.

Finalmente, el autor nos hace ver que al no conceder el perdón a Karl, Simon mantuvo la dignidad de las víctimas, evitando que el nazismo se refugiara en el perdón y que todas sus acciones se solventaran sin consecuencias.



MI OPINIÓN


¿Perdonar o no? ¿Es esta la verdadera pregunta que debemos hacernos frente a una situación como la de Simon? Incluso si aceptamos la afirmación de Alan L. Berger de que el arrepentimiento de Karl no era sincero, realmente, considero que el perdón no se limita a aliviar el sufrimiento de Karl. Para mí, perdonar es una forma de  liberar el odio y el rencor acumulados, evitando actos de violencia en un futuro y buscar estar en paz con tu conciencia.

 Aunque el nazi haya cometido actos atroces, ¿Eres tú igual que ellos? ¿Pretendes castigarlo como él te ha castigado? Ante este dilema, mi respuesta es clara: Sí, lo perdonaría.  El perdón es esencial para la reconciliación y el progreso de la sociedad, si los supervivientes del Holocausto hubieran sido dominados por el odio, el ciclo de violencia podría haber continuado de otras maneras, volviendo a ocasionar daños irreparables a la humanidad.

Para marcar una verdadera diferencia entre nosotros y los nazis, debemos empezar por demostrar nuestra capacidad de perdonar y olvidar por un bien común, dejando la dignidad de los religiosos intacta.


Los límites del perdón. Mercedes Téllez.

1.Resumen del capítulo: "El Girasol":

En el capítulo “El girasol”, Simon Wiesenthal cuenta una experiencia que vivió como prisionero en un campo de concentración nazi, planteando un dilema moral sobre el perdón. Un día, mientras trabaja fuera del campo, es llevado a la habitación de un soldado alemán moribundo, llamado Karl, quien le confiesa sus crímenes: Participó en la masacre de una familia judía, incendiando una casa con personas dentro. Atormentado por la culpa, busca el perdón de Wiesenthal antes de morir.

El prisionero lo escucha en silencio, pero al final decide marcharse sin decirle nada. De regreso en el campo, comparte la experiencia con sus compañeros, quienes tienen diferentes opiniones: Algunos creen que el perdón es solo de Dios, mientras que otros lo consideran irrelevante ante la magnitud del crimen. Años después, Wiesenthal visita a la madre del soldado, pero decide no revelar la verdad sobre su hijo.

El capítulo deja abierta la pregunta sobre los límites del perdón: ¿Puede una víctima perdonar en nombre de los muertos? Wiesenthal no ofrece una respuesta, sino que invita a la reflexión sobre la moralidad, la justicia y la memoria del Holocausto.


2.Explicar la opinión y la argumentación del autor/autores elegidos(Robert Coles y Dorothee Soelle):


Por un lado, Robert Coles recalca que Wiesenthal nos enfrenta a un problema moral sin solución clara. Desde su perspectiva, el perdón es un acto personal y subjetivo, determinado por las experiencias individuales. Si bien, como cristiano, rezaría para que Dios perdonara a Karl, admite que no tiene la autoridad para hacerlo en nombre de las víctimas. En su opinión, más importante que el perdón es la memoria histórica: Recordar lo que sucedió para que nunca se repita.


En cambio, Dorothee Soelle introduce un debate interno entre la negación del perdón y la posibilidad de la liberación. A través de su experiencia con un exnazi arrepentido, se pregunta si Karl pudo haber experimentado un teshuvá, un auténtico cambio de conciencia. Para ella, el perdón no es solo un acto individual, sino que también  tiene un significado religioso y espiritual. Aun así, reconoce que Wiesenthal tenía el derecho de negarlo, ya que el sufrimiento vivido por las víctimas no puede ser minimizado.


Mientras que Robert Coles ve el perdón como un dilema subjetivo y prioriza la memoria, Dorothee Soelle explora la posibilidad de la redención y el arrepentimiento genuino.


3.Explicar la postura personal frente al dilema moral, es decir, mi opinión:

Estoy de acuerdo con Wiesenthal de decir no al perdón.


Creo que Wiesenthal actuó correctamente al no perdonar al soldado nazi. Aunque Karl parecía arrepentido, su arrepentimiento llegó demasiado tarde, cuando ya no podía cambiar el daño que ya había causado. No creo que una persona pueda pedir perdón en nombre de las víctimas, especialmente cuando esas víctimas fueron asesinadas brutalmente sin haber tenido la oportunidad de decidir por sí mismas.


Además, el perdón no es solo un acto de compasión, sino también de justicia. En este caso, Karl buscaba aliviar su culpa antes de morir, pero su sufrimiento no se compara con el de los millones de judíos que fueron exterminados. Wiesenthal entendió que su silencio era la única respuesta honesta ante la magnitud del horror.

Por otro lado, el perdón puede ser un acto noble en algunos casos, pero en este contexto significaría olvidar la gravedad de los crímenes nazis. La memoria histórica es fundamental para evitar que se repitan estas atrocidades, y perdonar demasiado rápido podría minimizar lo ocurrido.


Trabajo realizado por Mercedes Téllez.

Los Límites del Perdón. Álvaro Torres

 RESUMEN: LOS LÍMITES DEL PERDÓN, EL GIRASOL

 En este capítulo, se cuenta un episodio de la vida del protagonista Simon Wiesenthal en el periodo de la II Guerra Mundial. 

Simon, es un judío que se encuentra capturado en una campo de concentración nazi. Durante este periodo, él y otros judíos son asigandos a diferentes tareas fuera del campo. En la historia se cuenta como ellos se disponen a trabajar en un hospital improvisado para heridos de guerra. En el camino al hospital, a Simon le llama la atención que en cada tumba de los soldados alemanes haya un girasol, lo que contrasta con la ausencia de dignidad en la muerte de los judíos en el campo de concentración.

Uno de los días trabajando en el hospital, una enfermera lo llama para conducirlo a la habitación de un soldado de las SS que está gravemente herido. El soldado le suplica que le escuche y Simon acepta a regañadientes. Este comienza a relatarle su historia al protagonista y le confiesa las atrocidades que ha cometido durante su servicio militar, especialmente la masacre de una familia judía cuando su casa ardía. Karl, el soldado, se da cuenta a medida que se acerca la muerte de su arrepentimiento y busca el perdón de un judío por sus actos antes de morir. Tras esta escena, Wiesenthal no sabe cómo responder y se marcha sin decirle si lo ha perdonado o no.

Tras esto, Simon vuelve al campo y se entera por la enfermera de la muerte del soldado. Esto comienza a atormentarle, pensando si había hecho lo correcto o no y durante la historia cuenta sus debates morales con diferentes prisioneros de guerra.

Finalmente, tras acabar la guerra, el protagonista se dispone a visitar la casa de la madre del soldado de las SS para buscar una respuesta. Allí se encuentra con su madre y establecen una conversación la cual le complace a Simon pero no le da ninguna respuesta.

Termina sin dar una respuesta concreta y dejando reflexionar sobre el perdón y su significado en situaciones tan extremas como el Holocausto.


 OPINIÓN AUTOR: JEAN AMÉRY

Jean Améry deja claro que él no habría perdonado al soldado de las SS, al igual que el autor del libro. Jean también fue esclavizado por los nazis. Él se basa en que el perdón es cuestión de justicia. Considera que el sufrimiento impuesto por los nazis sobre Jean, Simon y el resto de judios no puede ser absuelto, ya que los crímenes cometidos fueron en contra de la humanidad. Además piensa que es peligroso perdonar a los que actuaron en estas actividades ya que marcaría un precedente de lo que un criminal podría hacer en un futuro rechazando la idea de reconciliación con los criminales nazis y que la única respuesta válida a sus crímenes es la justicia y el pensamiento del horror que causaron


OPINIÓN PERSONAL

 En primer lugar, una persona no puede perdonar a otro si no es él al que se le ha cometido esa acción. Sin embargo, como en el caso del Libro, el soldado no puede ser perdonado realmente, una opinión y perdón de alguien representativo le puede hacer sentir perdonado. Tampoco podríamos juzgar a nadie sin haber podido vivir su experiencia ni tampoco la de los prisioneros en el caso del Holocausto. Este es un crimen que en mi opinión, al igual que la de Jean Améry, no tiene perdón para aquellos que seguían esta ideología y conocían todo acerca de lo que ocurría. Sin embargo, para mí existiría el debate de si perdonar a aquellos que trabajaban en el ejercito nazi sin conocer lo que pasaba realmente. En este caso, yo me inclinaría ligeramente a perdonar a estos soldados si se encuentran totalmente arrepentidos por ello, cosa que Améry no comparte.

Los límites del perdón Ainara Delgado

 RESUMEN

      La historia narra la vida de un hombre judío que se encuentra en un campo de concentración, debido a la Segunda Guerra Mundial declarada por los alemanes.

Simón junto a sus dos amigos Arthur y Josek nos cuenta con detalle la situación en la que se encontraban y a las dificultades que se sometían cada día. Trabajaban en los Ferrocarriles del Este, siempre vigilados por guardias en lugar de los soldados de las SS. Un día cualquiera, eligieron a cincuenta hombres, entre los que se encontraba Simón, pero Arthur quedó fuera de ese grupo.  Los soldados se dividieron en grupos de tres personas y fueron hacia la puerta de entrada, donde los prisioneros rusos los esperaban para trasladarse a otro sitio. Mientras iban caminando, Simón contempló desde lejos un cementerio, el cual tenía encima de cada tumba un girasol. Llegaron al Instituto Tecnológico, donde ahora se encontraba el “Hospital de la Reserva” y un sargento del cuerpo médico le asignó a cada uno una tarea. Una de las enfermeras se llevó a Simón, para ir a ver a Karl, voluntario de la SS, el cual se había quedado ciego en un combate por la explosión de una bomba. Karl le dijo que tenía que confesarle sobre un crimen que había cometido, Simón se preguntó el mismo que porque tenía que escuchar una confesión de un soldado nazi, pero aun así escuchó la historia del soldado. Karl le pidió a Simón que lo perdonara por todos los errores que había cometido con personas que eran inocentes. Simón sin decir una palabra, salió de la habitación (la cámara de la muerte) y regresó con sus compañeros al campo de concentración. Allí Simón les cuenta a sus amigos lo sucedido en el Instituto Tecnológico con Karl, para saber lo que opinan al respecto. Por la noche, Simón tuvo pesadillas sobre la historia que le había contado el soldado de las SS. A la mañana siguiente, Simón no quería ir de nuevo al hospital, pero se vio obligado a ir a trabajar allí. Al llegar, la enfermera fue a buscarlo para contarle que Karl había muerto en la pasada noche.

 Pasaron más de dos años y Simón aún se encontraba en el campo de concentración, sin embargo, su amigo Arthur murió por una grave enfermedad y Josek murió de un disparo. Simón fue trasladado al campo de concentración de Mauthausen, donde un tiempo después fue liberado. Simón fue a Struttgart a visitar a la madre de Karl, para hablar con ella, preguntarle sobre su personalidad y contarle lo que había sucedido aquel día en el hospital, a lo que la madre responde que era un buen hombre. Finalmente, Simón decidió no contarle la verdad de porqué estaba allí y prefirió guardar silencio. Al terminar el capítulo Simón nos pregunta que hubiéramos hecho nosotros en esa situación de su trágica vida.  

 

OPINIÓN PERSONAL

       En esta situación es difícil ofrecer una opinión sin verme en ella. Si siguiera mi primer impulso seguramente no lo perdonaría, ya que tanto él como el resto del ejército nazi han causado demasiado daño sobre todo a la raza judía, así que no merece ser perdonado. Pero es cierto que, si conociera realmente la historia de este soldado y los motivos que le llevaron a actuar así, podría llegar a comprenderlo y perdonarlo en un caso muy extremo y siempre que considerase que su perdón es totalmente sincero y que verdaderamente se arrepiente de sus actos. Yo sí creo en las segundas oportunidades, y en que las personas cambian, todos merecemos ser perdonados alguna vez y saber perdonar, nadie es perfecto y a lo largo de la vida cometeremos muchos errores, pero también tenemos que aprender de estas confusiones y convertirnos en mejor persona a raíz de las consecuencias que conllevan estas mismas.

 

CRÍTICA DE LA OPINIÓN DE ALAN L. BERGER

       Alan L. Berger es un académico, escritor y profesor estadounidense de estudios judaicos y estudios del Holocausto en la Florida Atlantic University. 

Este escritor mantiene una dura opinión sobre el perdón nazi, este mismo refleja que no se debe de perdonar en nombre de otra persona ni por otras personas, por eso recalca con firmeza la frase: "no perdones a los que tienen prohibidos el perdón". Este autor defiende  que en este cuento el principal culpable es el silencio, el silenció de Simón al enfrentarse a diferentes situaciones con significados completamente distintos, una fue solo por empatía y otra por no saber que decisión tomar: perdonarlo o no. 

Este escritor lo tiene muy claro, Simón no tiene que perdonar a alguien que ha causado tanto daño a otras personas, porque Karl estaba demostrando el estereotipo nazi, personas sin alma que al final de su vida buscan el perdón para morir con su victoria, este perdón no era sincero, así que si Simón lo hubiera perdonado, él mismo hubiera firmado su propio castigo: 

Con esto nos deja claro que el perdón no debe darse a quienes han cometido actos tan crueles, especialmente si no muestran un arrepentimiento sincero. La decisión de Simón refleja que algunas acciones son imperdonables, y que el silencio puede ser una respuesta válida cuando se trata de crímenes que afectan a muchas personas. Esta crítica nos enseña que el perdón no siempre es obligatorio, sobre todo si se trata de injusticias que han marcado la vida de otros.  

Los límites del perdón.

 Resumen del capítulo 1: en “El girasol”


Un día, cuando Simon Wiesenthal estaba en un campo de concentración, lo llamaron al cuarto de un militar nazi que estaba apunto de morir. El nazi, de nombre Karl, le dijo que había hecho cosas horribles a los judíos, como meterse en una matanza salvaje. Ahora, en su lecho de muerte, sentía un gran arrepentimiento y le rogaba a Simon que lo perdonara. Él se quedó mudo. No le dijo que lo perdonaba, pero tampoco lo regañó ni le alzó la voz. Solo salió del cuarto sin decirle nada. Luego, Simon no podía dejar de pensar en eso. ¿Había hecho lo correcto? ¿Podía perdonar por las víctimas? ¿O solo ellas podían perdonar?


Opinión del autor:


-Smail Balić:


Este escritor cree que el perdón no es algo tan simple, en especial si hablamos de horrores como el Holocausto. Nos cuenta la historia de un nazi que, casi al morir, le ruega al personaje principal que lo perdone. El personaje principal decide que no lo perdonará, y el autor defiende que esto está bien, ya que uno no puede perdonar por todos sin saber qué piensan. Además, resalta que cada quien responde por lo que hace y que el arrepentimiento debe ser real para valer algo.


Por otra parte, el autor cuenta que no sólo pecan los que hacen maldades, sino los que las dejan pasar. Se dice que, tras la catástrofe, Alemania ahora defiende a los judíos, probando que se puede aprender de los errores.


-Moshe Bejksi:


Este escritor piensa que, el pesar de Karl no es bastante, para que su perdón sea honesto, pues lo buscó justo cuando iba a morir y no antes, solo para así morir tranquilo sin pensar con claridad y con la conciencia en paz, cuando aún tomaba parte en los actos nazis. También dice que el mundo ha dejado atrás muy pronto estos horrores y a las víctimas, ya que muchos nazis volvieron a sus vidas sin pagar por sus actos ni mostrar arrepentimiento por los daños causados, tanto a las víctimas, como a sus familiares. Aparte, deja la duda de si se puede perdonar por las víctimas y si tendría que haber un límite de tiempo para poder “perdonar” a los que hicieron daño.


Por otro lado, se notó que Wiesenthal, aunque no libró a Karl, tuvo un raro acto al visitar a su madre sin contarle lo terrible que hizo su hijo. Esto dejó que ella pudiera tener una idea buena de él. Lo que demuestra cuáles son sus ideas y valores.


Opinión personal:


En mi opinión, estoy de acuerdo con estos autores. Solo porque se arrepienta, no le da derecho a ser perdonado, ya que ha cometido crímenes atroces y ha dejado devastadas a las millones de familias de las víctimas y sobre todo a las víctimas. Así que, una sola persona, no puede decidir dar el perdón de todas aquellas personas que han fallecido o sufrido en sus manos. Además, de que solo pide perdón para poder morir con la conciencia tranquila y realmente no se sabe si realmente lo piensa o solo lo hace para poder morir en paz, por lo que no sería un arrepentimiento sincero.

miércoles, 5 de marzo de 2025

LOS LÍMITES DEL PERDÓN

 RESÚMEN 

Esta  historia gira en torno a Simón Wiesenthal, un judío que durante la Segunda Guerra Mundial se encuentra recluido en un campo de concentración en Lemberg, Alemania se veía obligado a realizar trabajos forzosos en las vías de ferrocarril del este. Un día lo llevaron  a trabajar a un hospital militar, en el antiguo instituto tecnológico, donde Simón estudió su carrera de arquitectura. Durante el trayecto al hospital pasó por un cementerio Nazi y le llamó la atención que en cada tumba hubiese plantado un girasol, así como si el girasol conectara al Nazi con la superficie, lo cual le hizo pensar que el día en el que muriera no habría ni siquiera una flor sobre la fosa común en la que sería depositado con otros judíos para hacer nombre a los que un día fue.

Una vez llegado al hospital, la enfermera llevó a Simón hasta una habitación en la cual se encontraba moribundo un soldado de la SS, llamado Karl. El soldado sabiendo que se encontraba en una cámara de la muerte donde dejan a los pacientes morir solos, le cuenta como confesión, las fechorías que tuvo que hacer por estar de servicio. Se las cuenta a Simón como judío,  para que le perdonara en nombre de todos los judíos y así poder morir en paz, en ese momento Simón salió corriendo sin darle ninguna respuesta al soldado y se dirige hacia el campo de concentración, donde le relató lo ocurrido a sus compañeros lo cuales le apoyaron en su decisión de no perdonarle.

Al día siguiente, Simón vuelve al hospital y la enfermera le cuenta que Karl había fallecido la pasada noche, le había dejado varias de sus pertenencias como herencia, aunque éste las rechazó.

Tras conseguir sobrevivir a los numerosos infiernos que le había hecho pasar los nazis seguía atormentado por la historia de aquel soldado  y decidió ir a visitar a la madre de Karl, debido a que la dirección que vio en el paquete que por aquel entonces la enfermera quería haberle dado, no se le había borrado de la mente. Al verla, la madre le contó la historia de su hijo y Simón se dio cuenta que antes de la guerra, Karl era un buen chico como él afirmaba que era, así que Simón decidió no contarle la verdadera historia de cómo conoció a su hijo, por lo que la visión de la madre que tenía respecto a su hijo no fue destruida. 

El resto de su vida, estando en otros campos de concentración y finalmente siendo libre, la pasa reflexionando sobre su decisión. Se encuentra en el dilema moral de negar el perdón a un asesino o perdonar a un hombre arrepentido.


POSTURA PERSONAL


En la situación de Simón yo no le habría perdonado, porque en nombre de los demás tampoco le perdonaría debido a que una persona no puede decidir por toda una comunidad, en este caso la judía y las personas que el soldado había matado. Además el soldado busca el camino fácil, pues pide perdón en su lecho de muerte cuando sabe que ya no puede hacer ningún buen acto para "remediar" lo que había hecho. Esto último no quiere decir que no estuviera realmente arrepentido, ya que todos cometemos errores y hay que recordar que el soldado era un chico joven que se pensaba que ir a la guerra era ir en busca de la aventura, sin pararse a pensar en todas las muertes y desolación que conlleva, por lo que por un lado me da bastante pena, puesto que no sabe cómo afrontar esa situación. Del mismo modo admiro su valentía y humildad al reconocer que ha cometido errores muy graves y que está arrepentido y, además delante de un judío, cosa que muchos otros soldados nazis en la vida se les habría pasado por la cabeza hacer y les habría parecido una humillación tanto a nivel personal como a nivel nacional. En cierto modo él solamente era uno más del montón y un mandado en el ejército, al que se alistó voluntariamente cosa que también hay que tener en cuenta. A pesar de todo no le perdonaría, pues creo que el sufrimiento de todos ellos es mucho mayor, en cambio el sufrimiento de él en dos días acabará porque fallecerá.


DOROTHEE SOELLE


Dorothee era una niña judía que iba al colegio, ella tenía un profesor al que admiraba y respetaba por encima de todo y seguía todos sus consejos. Pero un día se entero de que había sido nazi y además había participado en una quema de libros, una contradicción muy relevante ya que el profesor de Dorothee era de Literatura. Ella con un profundo pesar, acudió hasta su departamento y enfurecida le cuestionó todo, lo quería saber absolutamente todo como lo había hecho, como fue y como lo pudo hacer. El profesor lo único que hizo antes de responder fue arrodillarse a Dorothee y sin entenderse bien, suplicarle perdón. Ella con él se arrodilló y comenzaron a rezar.

Entonces Dorothee conoció lo que era el remordimiento, y más adelante  aprendió el significado de una palabra de la tradición judía, que significaba liberación, un cambio de actitud, un nuevo comienzo.

Dorothee tal vez habría dicho no, no puedo perdonarte, pero tal vez habría dicho lo contrario.

En mi opinión estoy de acuerdo con la autora, después de saber cómo actuó frente a lo que le dijo ella, y por lo que he leído parece que se arrepiente, ya que comienza a llorar y se arrodilla ante ella.

Al fin y al cabo eran libros, que a pesar de su importancia es algo material, por lo que es mejor que si lo que se hubiese quemado hubieran sido personas. Pero aun así , mirándolo desde el lado opuesto, si uno mismo no decide para sí mismo entre lo que está bien y lo que está mal, nadie más lo hará, o por lo menos, uno mismo tiene que estar de acuerdo con lo que hace y lo que no. Al parecer el profesor tampoco estaba de acuerdo, y eso por otro lado, es digno de perdonar.

En mi opinión, si hubiera estado en la situación de Dorothee también hubiese perdonado al profesor.